Un adiós a una etapa pero con un final feliz para ambas partes. Así ha sido la despedida de Max, uno de los perros detectores de explosivos de la Guardia Civil. Este labrador retriever de 11 años llevaba 9 al servicio de la benemérita en el Servicio Cinológico en la comunidad autónoma de Cantábria.
Durante su periodo en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ha trabajado en Cantabria en servicios de búsqueda de explosivos en la Cumbre Europea, en visitas de altas personalidades, o en servicios más rutinarios de reconocimiento en lugares como el aeropuerto, el puerto u otras sedes oficiales, estuvo junto con su guía, un cabo primero de la Guardia Civil, en los últimos Juegos Olímpicos en Francia, donde hizo el reconocimiento de hoteles donde se alojaban los deportistas y en sedes de algunas de las competiciones.
Tras esta vida profesional, le releva en sus cometidos Chini, una pastor holandés de cuatro años, que ya se encuentra operativa en Cantabria. Se convierte en uno de los diez perros con los que cuenta la Guardia Civil en Cantabria para el servicio por toda la comunidad.
¿Cómo se decide la jubilación de un perro al servicio de la Guardia Civil?
Los perros de la Guardia Civil se jubilan generalmente entre los 8 y 10 años de edad, dependiendo de su raza, estado de salud y desgaste físico. También pueden ser retirados anticipadamente si sufren alguna lesión o si los veterinarios del Servicio Cinológico detectan que su capacidad operativa para detectar drogas, explosivos o rescate ha disminuido.
El destino de los canes tras su etapa activa se organiza de la siguiente manera:
- Prioridad para el guía: En la gran mayoría de los casos (cerca del 90%), el perro es adoptado por su propio guía o compañero humano, ya que ambos han convivido y trabajado juntos durante años desarrollando un fuerte vínculo.
- Adopción abierta: Si el guía no puede hacerse cargo de él por cuestiones de espacio o porque ya tiene a cargo a otro perro operativo, el animal entra en un programa de adopción para familias.
Proceso de adopción
Estas adopciones no funcionan como las de una protectora convencional, en este caso se realizan en asociaciones como ‘Héroes de 4 patas’ con procesos de selección exhaustivos. Este tipo de entidades sin ánimo de lucro están especializadas en evaluar el perfil, carácter y necesidades del can para encontrar un hogar compatible y garantizarle un retiro tranquilo.
Max, el perro adoptado de la Guardia Civil. / EFE
En este caso, la adopción se ha llevado a cabo con ‘Héroes de 4 patas’. Esta asociación se creó en el año 2015 por siete componentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para intentar ofrecer una retirada digna y de calidad a los perros ya jubilados del servicio.
Suscríbete para seguir leyendo















