El Málaga CF va a jugar la final por ascender a Primera División. Así es, ni una palabra más ni una palabra menos. ¡El Málaga está a dos partidos de Primera División! Qué locura. Será contra el Almería. No necesitó de grandes excentricidades este miércoles, sino sumarle 20 años al DNI de todos los jugadores, empatar contra Las Palmas 1-1 en La Rosaleda (2-1 en la eliminatoria) y celebrar que es la primera gran final de play off de ascenso que va a jugar el club de Martiricos en su historia.
Había tantos ‘bichos’ por el césped llorando que no hay mayor explicación de lo que vive el malaguismo. Porque ellos son los primeros malaguistas que defienden este escudo como nadie. Obró el milagro Joaquín y celebra Málaga, todos los aficionados repartidos por España y el mundo entero. Este momento es una absoluta locura y no queda más que celebrarlo por todo lo sufrido.
Primera parte, 1-1 en la eliminatoria
El jarro de agua llegó en el minuto 3. Marvin le cogió la espalda a Rafita, centró al punto de penalti y allí la encontró Jesé para empatar la eliminatoria (0-1) a las primeras de cambio. Era todo lo contrario al plan ideal, al escenario con el que todos habíamos imaginado. Sin embargo, aun yendo a la prórroga, el Málaga CF seguía pasando a la final.
Pese a todo, La Rosaleda estaba absolutamente enchufada y no dejó de animar ni un segundo. Las Palmas dio un paso hacia atrás y todo lo que sacó fueron faltas forzadas por Jesé o Viera. Joaquín empezó a generar peligro desde la banda izquierda. El Málaga CF era un continuo asedio intentando abrir cualquiera costura del muro amarillo. Faltaban centímetros para todos esos balones colgados y detectar otra forma de entrar al área. ¿Adrián Niño tras el descanso?
El partido estaba en territorio Las Palmas. No pasaban grandes cosas. En realidad, prácticamente nada salvo la desesperación que iba cogiendo Martiricos con el árbitro por algunas decisiones. No había paciencia y sí errores absurdos como cuando Montero cogió el balón con la mano porque creía que había pitado falta. Un tiro de Estanis rozando el larguero movió a la gente de sus asientos.
La primera de la segunda parte también fue de Joaquín. Las Palmas protestó un penalti sobre Jesé previo, pero confirmó el VAR la negativa. Se iba acercando el Málaga CF. Esta vez, por medio de Dotor después de un gran pase de Chupe. Empezaba a aparecer el ‘9’ con un cabezazo que obligó a la estirada de Horkas. El partido también empezó a calentarse después de que Jesé le dejara la pierna a Alfonso Herrero para impactar con su cabeza.
Gol de Joaquín
No esperó más y en el minuto 65 empezó Funes a mover el árbol. Arriesgó para meter a Niño y a Rafa Rodríguez por Dani Lorenzo e Izan Merino. Sin embargo, la pregunta es: ¿qué le sale mal a Funes? Inmediatamente, Rafa abrió el balón desde el pivote para Joaquín, vio a Rafita llegar por la banda. Con dos delanteros era más que evidente que había que colgar balones al área. La pilló Adrián Niño, la impactó en el defensa canario y la pilló Joaquín para mandarla al fondo de la red y poner el 1-1.
Ahora, Las Palmas tenía que meter uno para ir a la prórroga y dos para ganar. La Rosaleda estalló en grito y, de fondo, fuegos artificiales. Cambiaba tantísima la película que ahora sí le entraron las prisas a los de Luis García. El equipo blanquiazul tuvo una ocasión con Niño al cuerpo de Horkas y, después, Manu Fuster la mandó por encima del larguero en una oportunidad bastante clara. Salía al campo Ramón por Chupe para mantener el balón.
Rumbo a la final
El Málaga CF inició ahí un ejercicio de fútbol veterano que nadie diría por el DNI de ‘los bichos’. Funes dio entrada a Ochoa y a Brasanac en los 10 últimos de partido para que pasara lo más mínimo posible. Y no pasó casi nada. Casi porque Larrubia perdonó el 2-1. Como aquel 0-2 de Brasanac. A la siguiente, Puga salvó un balón sobre la línea. A Niño también se le fue un control y Murillo y Montero acabaron aplacando varias acciones con su cuerpo. Incluso Ramón dispuso de un último tiro para desatar la locura que acabó con la celebración final.
Sirvan estas últimas líneas para recordar a un blanquiazul como nuestro compañero Ignacio Castillo. Volcó su vida en muchísimos ámbitos de esta ciudad y también con el Málaga CF, al que llegó a cubrir a pie de campo en sus primeros años de profesión y al que dedicó muchas líneas en este periódico. Justo después de descender a Primera RFEF, escribía en redes sociales: «Esperemos que el castigo sea breve y, sin perder la paciencia y queriendo precipitar la vuelta de una temporada a otra, que el club, su ciudad y sus gentes regresen a donde realmente se merecen. Que ni siquiera es Segunda División, sino Primera». Ojalá, Ignacio, tu Virgen de la Trinidad pueda ayudarnos a contártelo muy pronto.








