Más de lo mismo

Las Palmas y el Málaga resumieron en la ida de la semifinal de promoción de ascenso la temporada descrita por ambos. Para satisfacción boquerona y desazón insular. Los amarillos, parsimoniosos hasta decir basta con pases al pie, sin ideas para elaborar el fútbol y, pese a jugar en casa, replegados a partir de la medular. Los blanquiazules, dueños del balón, con secuencias rápidas en busca de espacios y diversas opciones para superar la presión rival, máxime si es tan timorata como la de la UD. Sí, es posible disponer de un repertorio creativo para prosperar con el balón. Por contra y en ausencia de Barcia, Mika Mármol es el único recurso en la gestación insular, algo que ya sabe todo el mundo y, por eso, Funes ordenó taparlo y dejar que construyera Álex Suárez, lo que no está entre sus virtudes. Mientras, Fuster y Kirian se desesperan a ver si, de milagro, les llega un balón. Así ha sido durante la Liga, salvo oleadas sin orden, y de ahí el suspenso final del ascenso directo y la mala nota parcial de la promoción.

Fuente