Una nueva investigación ha obtenido la primera evidencia clínica aleatoria y controlada con placebo de que la semaglutida, un fármaco GLP-1 ampliamente utilizado, retarda la acumulación de marcadores biológicos de envejecimiento en el ADN de adultos con VIH.
Un medicamento muy popular para tratar la obesidad y la diabetes podría tener una utilidad adicional: ayudar a frenar el envejecimiento biológico. Eso es lo que sugiere una investigación liderada por la Universidad de California en San Diego, en Estados Unidos, y publicada en dos estudios, en la revista Nature Communications y en npj Aging. El trabajo científico analizó los efectos de la semaglutida en personas con VIH y encontró señales de mejora en biomarcadores asociados a la edad.
Señales claras en marcadores epigenéticos
Sin embargo, los autores aclararon que no se trata de una “cura” contra el envejecimiento ni de una reversión del reloj biológico, sino de una señal temprana de que el fármaco podría ralentizar ciertos procesos asociados a la edad, según explican en una nota de prensa.
El hallazgo se concretó a partir de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 108 adultos con VIH y lipohipertrofia asociada al VIH, una condición caracterizada por acumulación excesiva de grasa abdominal. Aproximadamente la mitad recibió inyecciones semanales de semaglutida durante 32 semanas, mientras el resto recibió un placebo.
Para medir el impacto, el equipo utilizó relojes epigenéticos en un primer estudio: son herramientas que estiman la edad biológica a partir de marcas químicas en el ADN y en la forma en la cual se expresan y activan los genes. Según los científicos, el medicamento desaceleró el envejecimiento biológico a través de varios de esos relojes, con señales fuertes en vías vinculadas con inflamación, cerebro, corazón, riñón, hígado y metabolismo.
Reducción del impacto en mecanismos biológicos ligados al envejecimiento
Entre los resultados más interesantes, el grupo tratado con semaglutida mostró una reducción del 9 % en la velocidad de envejecimiento biológico medida por varios de los marcadores, entre ellos uno relacionado con mortalidad por cualquier causa y enfermedades asociadas a la edad. Los investigadores proponen que el efecto podría estar mediado por la menor inflamación y el descenso de la grasa visceral y ectópica, dos factores que alimentan el estrés metabólico y la activación inmune crónica.
Referencias
- Semaglutide slows epigenetic aging in a randomized trial of HIV-associated lipohypertrophy. Michael J. Corley et al. Nature Communications (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41467-026-72861-3
- Pilot study of epigenetic aging and treatment response to semaglutide in the SLIM LIVER study. Michael J. Corley et al. npj Aging (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41514-026-00383-9
La evidencia se refuerza en el segundo estudio, que reanalizó el ensayo original: 41 personas con VIH y enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica recibieron semaglutida 1,0 mg por semana durante 6 meses. El análisis halló cambios en varios biomarcadores epigenéticos: además, quienes redujeron su velocidad de envejecimiento mostraron una mayor disminución de grasa hepática y mejor velocidad de marcha.
Los estudios no demuestran que semaglutida “rejuvenezca” a las personas, sino que podría frenar algunos mecanismos biológicos del envejecimiento. A futuro harán falta ensayos clínicos más grandes para confirmar la señal, saber cuánto dura el efecto y determinar qué pacientes se beneficiarían más.














