La comparecencia sobre el anuncio de Pedro León como nuevo presidente del Real Murcia arrancó con una obligada nota de sensibilidad social. Felipe Moreno, hasta este miércoles presidente del club, inició su discurso mostrando su solidaridad con la localidad de Los Garres ante el grave incendio forestal que asola la zona. Acto seguido, el dirigente cordobés trazó una radiografía pormenorizada de sus tres años de gestión, combinando la autocrítica por los resultados deportivos con la firmeza en el plano financiero. Un balance centrado en este curso, pero quiso arrancar desde que cogió las riendas del club.
Felipe Moreno utilizó una metáfora de indudable calado clínico para ilustrar la evolución pyme del club: «Cogimos a un club en cuidados paliativos; en esta temporada el Real Murcia llega, por fin, a su punto de equilibrio». En este sentido, el ya exmandatario presumió de saneamiento operativo inmediato: «No debemos nada a los proveedores de estos tres años», si bien no ocultó el verdadero lastre que condiciona el crecimiento grana: «El mayor problema está en la deuda histórica. Nos encontramos, entre la deuda y el capital, hablando de unos 22 millones de euros, a los que se suman otros cuatro millones por los que estamos peleando judicialmente en concepto de intereses».
Autocrítica
Respecto al plano deportivo, el empresario no escatimó en empatía hacia la grada: «Comparto la desilusión respecto a esta temporada. Estamos dolidos y comprendemos perfectamente el cabreo del murcianismo». Una coyuntura que justifica su reubicación en el organigrama: «A partir de hoy dejo de ser el presidente para pasar a ser el consejero delegado. Las obras, la economía y el área jurídica van a ser mi día a día».
En cuanto a la eterna promesa de la Ciudad Deportiva, que fue presentada hace ya dos años, Felipe Moreno la calificó de «necesidad impepinable» y arrojó luz sobre los plazos administrativos: «Vamos a tener cuatro campos. No depende ya de nosotros; todo lo que nos han pedido lo hemos presentado y las instituciones nos han trasladado que nos darán la concesión próximamente».
Tras Felipe Moreno fue Pedro León el que tomó la palabra. Apenas unos días después de anunciar que dejaba el césped de forma profesional, Pedro León es nombrado en su nuevo cargo y lo hace con ilusión. «Es un honor estar aquí. He sido aficionado, canterano, futbolista y capitán de esta entidad». Consciente de las suspicacias que puede levantar su inexperiencia corporativa, el nuevo mandatario delimitó con precisión su radio de acción y sus virtudes: «No voy a engañar a nadie: no entiendo de temas económicos ni jurídicos, para eso está Felipe Moreno. Yo soy un hombre de fútbol y esa va a ser mi labor».
Una de las grandes incógnitas de la rueda de prensa radicaba en conocer el alcance ejecutivo real que tendrá Pedro León en el organigrama diario. El nuevo dirigente dejó claro que su rol estará muy alejado de la mera función ornamental o diplomática: «No voy a ser un presidente de despacho. Mi labor será estar en el día a día junto a Manolo Sánchez Breis en los entrenamientos y en todo lo relacionado con el primer equipo, ejerciendo también una función de embajador de la marca Real Murcia, pero apretando a todos en la parcela deportiva, empezando por el utillero», advirtió.
El presidente asumirá un rol de fiscalización interna y nexo de unión, aclarando además cómo actuará ante posibles crisis internas: «Si hay un conflicto puramente contractual, esa es labor de Breis que para eso es el director deportivo; pero si se trata de un asunto estrictamente disciplinario, que afecte a los valores del club, no tendré ningún tipo de problema en actuar si considero que es lo mejor para la entidad».
Finalmente, el muleño quiso acotar de forma estricta sus competencias para evitar bicefalias innecesarias en la confección del plantel: «No me voy a meter en absoluto en la confección de la plantilla; esa es responsabilidad exclusiva de Sánchez Breis. Lo que Felipe me ha pedido es estar cerca del primer equipo en el día a día».
«Cuando cambias tanto de entrenador y director deportivo es imposible encontrar la regularidad»
Pedro León no rehuyó el análisis de la crisis deportiva reciente y señaló la inestabilidad como el principal factor de erosión del pasado curso: «Creo que este año ha sido bastante malo, y el diagnóstico es claro: cuando se cambia tanto de director deportivo y de entrenador en un mismo año, es imposible encontrar una línea de regularidad».Pese al varapalo de la última campaña, el nuevo presidente quiso mandar un mensaje de absoluta sintonía con la propiedad y de respaldo total a la nueva estructura técnica: «El culpable de que yo esté aquí es Felipe Moreno; la comunicación y la confianza mutua son máximas». Una complicidad que se extiende a los despachos deportivos y al banquillo: «Tengo plena confianza en Manolo Sánchez Breis. De hecho, me quedé muy tranquilo cuando me comunicó que el entrenador iba a ser Sergi Guilló».«He tenido ya reuniones de trabajo con Breis y con Guilló, y debo decir que me gusta mucho lo que he oído de ambos. Hacer bien las cosas no te asegura el éxito, pero sí te acerca al mismo», reconoció el muleño.















