Nunca abrió investigación en la línea de lo que pedía Leire

Fueron «al menos tres» las reuniones que mantuvieron, según la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, la directora general del cuerpo, Mercedes González, con Leire Díez, la presunta fontanera del PSOE. Las tres citas, entre septiembre de 2024 y abril de 2025. La exmilitante socialista «estaría haciendo llegar» a González, según los agentes, «información derivada de la actividad aparentemente delictiva que en ese momento venía desarrollando». Y además pretendía el inicio de una «investigación interna» dentro de la propia Benemérita y «dirigida contra su Unidad Central Operativa, previsiblemente valiéndose de la propia directora».

Es la conclusión que exponen los investigadores del instituto armado en un informe que consta en el sumario del caso Leire, cuyo secreto levantó parcialmente este lunes el juez de la Audiencia Nacional que instruye la causa, Santiago Pedraz. Pero, por el momento, no tendrá consecuencias directas. La Moncloa respalda a Mercedes González porque «nunca abrió una investigación interna en la línea que le pidió Leire Díez». Además, en el Ejecutivo insisten en que nunca despachó con ella como directora de la Guardia Civil, sino como militantes ambas del PSOE, por lo que añaden que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no mintió cuando dijo que ambas no se habían reunido.

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Tampoco Ferraz encuentra todavía motivos para actuar contra su gerente, Ana María Fuentes, imputada en este caso desde hace una semana. La dirección del partido considera que el sumario conocido este miércoles es «una suma de comportamientos individuales de farsantes, oportunistas y resentidos que han usado el nombre del PSOE en vano y en falso, muy a pesar del PSOE», «una suma de comportamientos individuales intolerables que han pretendido legitimarse utilizando el nombre del PSOE en beneficio propio».

La UCO detectó «al menos tres» reuniones de la jefa de la Guardia Civil, Mercedes González, con Leire Díez, en las que le trasladó su actuación «aparentemente delictiva» y pretendió que se iniciara una investigación contra la unidad

Ya Pedraz, en el auto conocido la semana pasada, señalaba que uno de los objetivos de la presunta trama criminal de la que Santos Cerdán era la supuesta cabeza y Leire Díez la ejecutora, era «inquietar el normal desenvolvimiento de la actuación de la UCO en los distintos procedimientos judiciales». A través de distintas vías. Una era presentar «sucesivas denuncias en relación con su actuación ante la Fiscalía General del Estado«, haciendo «germinar el despectivo y contaminante título de la UCO patriótica«. Otro, «impulsando la sospecha sobre sus actuaciones ante la directora general de la Guardia Civil, que motivó la apertura de sendos expedientes de información reservada». Entre los hechos imputados, decía el juez, se encontraba «la posible filtración de mensajes comprometidos de wasap entre [el exministro José Luis] Ábalos y otros miembros relevantes de su partido publicados en prensa que se conocía, con certeza, que habían sido publicados por aquel». La tercera vía, recopilar «datos e información personal y reservada, secreta por ley, de los mandos que intervinieron en las investigaciones» que afectaban al PSOE o al Gobierno.

La principal novedad del sumario conocido este miércoles es que señala, sobre todo, a Mercedes González Fernández, directora general de la Guardia Civil en dos etapas: entre marzo y junio de 2023 —dejó su cargo para poder concurrir en las listas de las generales del PSOE por Madrid— y desde el 17 de septiembre de 2024 hasta hoy. Lo que dice la UCO es que la primera de esas «al menos tres» reuniones de González con Leire Díez se produjo al poco de acceder por segunda vez al puesto, el 30 de septiembre de 2024. La siguiente se produjo el 20 de diciembre de ese año, 2024, y la tercera el 2 de abril de 2025. No hay pruebas, pero sí indicios. Díez, siempre según los agentes, le hacía llegar «información obtenida en el marco de la actividad aparentemente delictiva que venía desarrollando» y a su vez persiguió el inicio de una «investigación interna» en el seno de la propia Guardia Civil y contra la UCO, «valiéndose» de González.

«En este contexto y considerando además el conocimiento que en ese momento la directora general ya ostentaría sobre la actividad que Leire venía desarrollando contra la Unidad Central Operativa, tuvo lugar la secuencia de hechos» de los días 9 y 10 de mayo de 2025, cuando se publicó en El Confidencial la noticia «Un juez abre diligencias contra Koldo por ‘vejaciones’ a su mujer tras analizar la denuncia de la UCO» y otra sobre mensajes entre Ábalos y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Sendas noticias que, «supuestamente y según las propias palabras de Leire», dice el informe, «habrían provocado que esta se jugara ‘una comida con Mercedes‘ a que las filtraciones vienen de la UCO».

Los investigadores apuntan a que «en consonancia» con la voluntad de Díez de que se abriera una investigación interna por las filtraciones, entre el 9 y el 14 de mayo de 2025, «por parte de la Dirección General de la Guardia Civil y desconociendo de forma concreta quién lo decretó, tuvo lugar la incoación de una información reservada dirigida sobre los investigadores de la UCO, siendo previsiblemente el objetivo de la misma el esclarecimiento de las filtraciones que podrían haber tenido lugar».

El 11 de mayo de 2025, se produce «un hecho relevante en la conversación a través de WhatsApp entre ambas», entre Díez y González. A las 9.16 horas de ese día se registraron dos mensajes automáticos. «El primero de ellos resulta compatible con que se haya eliminado una conversación previa e iniciado una nueva» y el segundo, «indicativo de que en esa fecha y a esa hora» por parte de la directora de la Guardia Civil «se activó en la conversación entre ambas el borrado automático de mensajes, con un periodo de cadencia de 24 horas». La UCO sostiene que de los chats entre las dos se desprende una relación de confianza. Díez lo dejó reflejado en algunos de los mensajes intervenidos: «Mi siguiente conversación va a ser con la directora de la Guardia Civil […]. Es de mi confianza«, «tengo que hablar con Mercedes. No hay confianza con Marlaska. La llamo hoy».

Marlaska negó que Mercedes González hubiera mantenido reunión alguna con Díez ni con «cualquier otra» persona de las investigadas por Pedraz, y destacó su «respeto a la legalidad»

El pasado 28 de mayo, un día después de la entrada de la UCO en Ferraz, el ministro Marlaska respondió a los periodistas desde Granada. Y negó que González hubiera mantenido reunión alguna con Díez ni con «cualquier otra» persona de las investigadas en la causa abierta por el juez Pedraz, cuyo auto se había conocido la víspera. El titular de Interior destacó el «respeto a la legalidad» de la directora de la Guardia Civil, una persona dedicada «única y exclusivamente» a prestar «respaldo en todo momento» al instituto armado y a aprovisionarle de «los medios necesarios y precisos para que haga su trabajo con la tranquilidad necesaria y en los términos de neutralidad». «Y en esos parámetros es en los que se ha ocupado y se ocupa la directora de la Guardia Civil en todo momento, a diferencia de otros momentos históricos y de otros gobiernos como los del Partido Popular», remachó.

En la Moncloa mantienen «absolutamente» la confianza en González. Subrayan que la hoy directora del instituto armado tenían relación desde antes de que esta última accediera al cuerpo, de la época en la que era delegada del Gobierno en Madrid. Los encuentros que tuvieron, por tanto, se enmarcaron en el ámbito «personal«. «No como directora de la Guardia Civil, ni jamás se vio con ella en la Dirección General», precisan, echando un capote a Marlaska, que se refería en sus declaraciones de la semana pasada a que no hubo encuentros «oficiales en la sede» de la institución. Los contactos entre las dos, explican desde el complejo monclovita, fueron «cortados por parte de Mercedes González» al constatar que lo que le estaba relatando la hoy exmilitante «no tenía ningún valor ni era nada nuevo» y porque «era impropio que una persona civil le estuviera contando eso a ella, instándole a que iniciara algún tipo de investigación, requerimiento que, por supuesto, no atendió«.

Moncloa señala que los encuentros de González con Díez fueron desde el ámbito «personal», no oficial, y fuera de la sede, y en todo caso, ella «no atendió» las peticiones que le cursó la ya exmilitante

Según indican fuentes del Ejecutivo, lo relevante es que González «nunca abrió ninguna investigación ni hizo ningún tipo de gestión en la línea de lo que pedía Leire, buscando una policía patriótica dentro de la Guardia Civil». Para el equipo de Sánchez, la «mejor prueba» es que «nunca existió» esa investigación interna ni hay «prueba de ella», «y además se le habría tenido que encargar a la propia Guardia Civil». Es más, agregan, por esas fechas la UCO empezó a investigar las actuaciones sobre Díez, «informe que se realizó con total normalidad y con toda la libertad, que se presentó al juzgado y que dio origen a la pieza de Pedraz».

Otro indicativo de que desde el Gobierno no se intentó parar investigaciones, subrayan desde la Moncloa, es que dos agentes de la UCO que analizaron miles de correos del caso David Sánchez, el que mantiene en el banquillo al hermano del presidente del Gobierno por haber sido enchufado, presuntamente, como director de los conservatorios de Badajoz, declararon este miércoles en la vista oral que no recibieron «ninguna» presión.

En la sala de máquinas del Ejecutivo remarcan que si la investigación judicial concluye que Cerdán puso desde Ferraz una operativa para intentar torpedear causas que «pudieran llegar a afectarle a él«, entonces, que caiga sobre él el peso de la ley, «se haga justicia y se sepa toda la verdad». E inciden en que lo que hubiera hecho Díez, «intentando aparentar o hacerse más relevante», es «algo de ella«, pero que «luego no tuvo ninguna traslación en actuaciones ni en acciones». «Nunca se hizo nada, pero nosotros no somos dueños de lo que ella pudo decir, contar o pedir», remachan. Lo cierto es que ni entonces ni ahora el partido o el Gobierno han actuado judicialmente contra ella. Al menos por ahora. Y si se pudo abrir alguna investigación interna fue «para proteger a los mandos de la Guardia Civil» frente a «filtraciones y noticias atacándoles», pero «en ningún caso se hizo ninguna investigación para frenar sus pesquisas».

Nunca se hizo nada, pero no somos dueños de lo que ella pudo decir, contar o pedir», remachan en el Ejecutivo. Lo cierto es que ni antes ni ahora ha habido acción judicial del PSOE contra Díez

La cúpula del PSOE prometió explicarse después de analizar el sumario. Pero aún no lo ha hecho. Lo que sí que remitió Ferraz fue un comunicado a los medios a las 19.31, en el que cargaba contra los «farsantes, oportunistas y resentidos» que han «usado el nombre del PSOE en vano y en falso, muy a pesar del PSOE». «Una suma de comportamientos individuales intolerables que han pretendido legitimarse utilizando el nombre del PSOE en beneficio propio«.

Además, el partido alude a los «tres contratos recogidos en los informes» de pagos a Díez son «formalmente legales». «Nuestros canales internos«, continúa la nota, «siguen analizando la documentación que les da soporte y, si en algún momento, detectamos un responsable identificable o un perjuicio para el partido, tomaremos las decisiones judiciales pertinentes».

Ferraz pide que «nadie tenga ninguna duda de la honorabilidad y transparencia de este partido y de los valores que representan estas siglas». Para la cúpula, lo que pretendía «menoscabar» esa trama era la credibilidad de las siglas, y por ello el equipo de Sánchez «va a seguir colaborando con la Justicia, como viene haciendo hasta que se esclarezcan todos los detalles».

El comunicado recuerda que el partido «ya actuó hace tiempo contra varias de las personas mencionadas en las diligencias». «Y conviene remarcarlo: el PSOE actúa. Siempre lo ha hecho«. No lo cita, pero se refiere la nota a que Sánchez echó a Cerdán y también se dio de baja a Díez. «Ahora y siempre», concluye, «la ciudadanía tiene que saber que quien utilice el nombre del PSOE en vano, en falso, en beneficio propio o para defender oscuros intereses, nos tendrá siempre enfrente«. Mensaje que calcó la secretaria federal de Organización, Rebeca Torró, sucesora de Cerdán, en un mensaje en X.

Ferraz sigue sin dar explicaciones de qué ocurrió, pero sí pide que no se dude de la «honorabilidad» y «transparencia» del partido. Y recuerda que ya actuó contra Cerdán y Díez. «Conviene remarcarlo: el PSOE actúa. Siempre lo ha hecho», dice la nota

Pero, en todos estos meses, desde que estalló el caso Leire, el PSOE no se ha querellado contra ella. Mucho se le ha preguntado a Ferraz por esta cuestión, sin respuesta. Y este miércoles, conocido el sumario ya, siguió sin anunciar ninguna decisión contra ella. Uno de los que llevan tiempo pidiendo que se la demande es el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. En un desayuno informativo en Madrid, este miércoles, cuestionó que su formación aún no haya llevado a los tribunales a Díez y a los que están «manchando el nombre del partido«. Él ya lo hubiera hecho hace tiempo porque le parece «de libro«, informa EFE. El barón socialista aseguró desconocer por qué Ferraz no emprende acciones judiciales contra ella, porque la exafiliada ha actuado «invocando el nombre del presidente del Gobierno» y está «haciendo daño» a la formación. El presidente regional sí ve «posible» que Cerdán montara una trama sin que la conociera Sánchez, aunque «no se lo va a creer nadie».

Page entiende que el PSOE atraviesa ahora mismo «una época muy oscura» y una gran «crisis de credibilidad». Y está convencido de que tras Sánchez, el partido vivirá un «tránsito difícil y doloroso«, pero pasado ese bache alcanzará un momento que, «inevitablemente, será mejor». Lo cierto es que el PSOE está sumergido ahora mismo en una turbina judicial de la que no sabe ni puede salir. Los intentos de sacar la cabeza, como este miércoles hizo Sánchez al anunciar que esta semana arranca el trámite de elaboración de los Presupuestos de 2027, se ahogan al segundo. El sumario del caso Leire sepultó sus palabras al segundo.

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