El Barcelona se ha reído del Real Madrid por culpa de Florentino. Quienes le rodean se han enriquecido a costa del club

La sede electoral de la candidatura de Enrique Riquelme (Cox, Alicante, 1989), situada en la calle Rafael Salgado a cien metros de la de Florentino Pérez, es un hervidero estos días de campaña. Jefes de comunicación, personas de protocolo, cámaras y miembros de su seguridad rodean al alicantino cuando recibe a los periodistas que son citados escalonadamente por el empresario en su fortín frente al Santiago Bernabéu. El presidente del Grupo Cox recibe a EL PERIÓDICO con un traje azul sin corbata, y un pin del Real Madrid en la solapa, que se ha convertido en su uniforme de campaña. Su rostro denota algo de cansancio, «aunque hoy he subido la media de sueño de cuatro a cinco horas», y recibe a los visitantes con un solvente apretón de manos mientras mira a los ojos a quien saluda. Entre sus ayudantes emerge la figura de su pareja, la empresaria y consultora Malén Guirado. Riquelme se sienta, con puntualidad británica, al otro lado de una mesa de reunión manteniendo la guardia alta en las primeras preguntas para luego romper la distancia y entrar al cuerpo a cuerpo.

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