En algún momento, justo después de colgar los guantes como librera de Lata Peinada, hacerle una autopsia a su relación con el alcohol y glosar las grandes melopeas narrativas en ensayos como ‘Doce pasos hacia mí’ y ‘Borracha menor’, Sofía Balbuena (Salto, Argentina, 1984) decidió que había llegado el momento de hincarle el diente a la ficción. De brincar a la trinchera del realismo y entregarse, a través del cuento, a lo que Leslie Jamison se refirió alguna vez como «la textura de la vida». «Lo real es mucho más monstruoso que cualquier otra cosa. No hay nada más real que vivir en tensión en este mundo», defiende la argentina, ganadora de la última edición del Premio Ribera del Duero con ‘Personaje secundario’ (Páginas de Espuima), colección de relatos que llega ahora a las librerías para abjurar de ese extrañamiento convertido en canon y dar voz a mujeres a atrapadas en su propio infierno de impulsos y pensamientos.
Embarazos inesperados, maternidades problemáticas, amistades especulares, peticiones económicas y relaciones amorosas desiguales configuran aquí una red de potenciales sobresaltos que, sin embargo, se acaban manteniendo en vilo. «El recorte que yo elegí es justo donde la vida no explota, donde la tensión no se fuga», señala Balbuena, espeleóloga de esos mundos interiores que, asegura, las mujeres han aprendido a mantener a raya, a reprimir, con diligencia marcial. Una educación en el autocontrol que, rebate, poco tiene que ver con la resignación. «La mayoría de los personajes no puede decidir. No se trata de conformarse, sino de hacerlo lo mejor que se pueda con lo que se tiene; de intentar existir sin que la vida las arruine», explica.
La vida también es eso: coger, coger a menudo bien y a veces mal, pero coger»
Pura supervivencia para surfear los tiempos que corren y, como la dubitativa madre de ‘La mejor persona del mundo’, no morir atropellada en el intento. «Estamos en una época narrativa en la que el ejercicio feminista es triunfal, y la realidad es que la vida no es así. No hay necesariamente un después mejor en el ejercicio de romper con aquello que te tiene atenazada. A veces, casi siempre, la vida es mucho más cruel en el después», reflexiona la también autora de ‘Sutura’.
De ahí que el sexo aparezca en ‘Personaje secundario’ como una socorrida vía de escape y un portentoso igualador social. «Las protagonistas son mujeres jóvenes y lo que tienen a mano para salir de eso es coger, follar, salir a la calle y acostarse con cualquiera mientras el cuerpo lo permita. La vida también es eso: coger, coger a menudo bien y a veces mal, pero coger», explica Balbuena.
Sofía Balbuena, fotografiada en Barcelona / EFE
Las reglas del cuento
Licenciada en Ciencias Políticas y crecida como autora en la no ficción, Balbuena invoca a Alice Munro, Rodolfo Fogwill y Julio Cortázar -‘Final del juego’, asegura, es probablemente su cuento favorito- y reconoce que las reglas del cuento le sirven para saber a qué atenerse. «La novela es mucho más laxa, permite hacer mil maniobras y mil cosas distintas. El cuento, en cambio, es mucho más formal. También creo que tengo mucho más claro qué es un cuento que una novela», reflexiona una autora que empezó a dar forma ‘Personaje secundario’ mientras estudiaba creación literaria en la Universidad de Iowa y se decidió a acabarlo cuando reparó en la convocatoria del premio que acabaría ganando. «Me parece algo descorazonador que mi libro pueda generar entusiasmo», ironiza.
Lo real es mucho más monstruoso que cualquier otra cosa. No hay nada más real que vivir en tensión en este mundo»
En el horizonte, superado el trance del relato breve, Balbuena ya intuye un proyecto aún más osado. «Recuerdo una entrevista con Mariana Enríquez en la que decía que quería hacer ‘Nuestra parte de noche’ desde hacía años, pero que no tenía con qué escribirla. Yo no sé si lo que se viene es una novela, pero sí que sé que va a ser más ambicioso», apunta.
Solo falta por ver dónde estará el péndulo de la moda cuando llegue el momento. «La tónica de la época está cambiando y siento que las latinas ya no estamos de moda. Creo que pasó ese tren y ahora estamos con la autoficción española traumática: ‘Oxígeno’, ‘Reliquia’, ‘Seismil’… Es lo que está vendiendo», sopesa Balbuena, a quien sus años como librera confieren una suerte de superpoderes oraculares a la hora de interpretar tendencias. «Te sorprendería lo mucho que tengo razón», zanja.
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