El manuscrito firmado por Cervantes que ‘salió’ de un archivo, pasó por los tribunales y ahora reaparece en una subasta en Madrid

Antes de publicar la primera parte del Quijote en 1605, Cervantes ya había vivido demasiadas vidas: soldado, cautivo en Argel, funcionario de la Corona y recaudador perseguido. Entre 1587 y 1600 recorrió Andalucía, primero como comisario de abastos —requisando, comprando y certificando trigo, cebada y aceite para la Armada— y después como recaudador de impuestos atrasados. Fue una etapa ingrata, llena de deudas, pleitos y problemas con la Hacienda Real, que incluso lo llevó por poco tiempo a la cárcel de Sevilla en 1597.

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