Será el fin de la historia de muchos jugadores en el Real Oviedo, en el cierre de la historia más desilusionante que se recuerda. No habrá lágrimas por la mayoría de los que se van, aquellos que llegaron para dejar su huella y han transitado sin pena ni gloria. Quizás sí por lo que colaboraron en el ascenso. Tampoco genera una pena excesiva la salida de Guillermo Almada, anunciada por él mismo, que sí logró por un momento hacer creer a la mayoría (victorias seguidas ante Sevilla y Celta) pero al que le faltó un trecho para rematar su historia. Pero el miedo para el oviedismo, la pesadilla que amenaza con ensuciar aún más una temporada tétrica, es pensar que el de esta noche, 21.00 horas, será el último partido como futbolista de Santi Cazorla.
Aunque exista un sosegado optimismo con su continuidad, pendiente eso sí que Pachuca y el capitán traten sobre el asunto, nadie puede evitar ese nubarrón en su pensamiento. Como todo hace indicar que el anuncio definitivo se extenderá algunas semanas más – ese tiempo de reflexión que anunció Cazorla- lo que procede ante el partido de esta noche es disfrutar de la varita del Mago por si es la última vez que se puede ver en un terreno de juego.
Al margen del asunto Cazorla, pocas cosas seducen al oviedismo de este partido. Mallorca vuelve a cerrar la historia en Primera, como ya sucedió en 2001, aunque con perspectivas muy diferentes. Entonces fue un palo durísimo, ahora el descenso lleva cerrado dos jornadas y asumido desde varios meses antes. Entonces se tardó 24 años en regresar a la máxima categoría. Ahora se trata de que la ausencia con los grandes sea la mínima posible. Eso al menos es lo que prometen los rectores azules, conscientes de que no se pueden coleccionar más errores en una misma temporada. Ya toca aprender y mejorar.
Aprovechará Almada para seguir repartiendo juego en una plantilla que ya piensa en otras cosas. Los más afortunados, en el Mundial. Otros, en qué destino les tocará a partir de la próxima temporada. Y los que tienen contrato, en desconectar cuanto antes para tratar de volver con fuerzas para pelear por otro ascenso.
Santi Cazorla repetirá como titular con el objetivo de demostrar, como hizo ante el Alavés, que lo suyo no es solo un papel de símbolo; sino que puede aportar en el terreno de juego. Tiene el entrenador las ausencias de los lesionados Dendoncker y Ovie Ejaria, además del sancionado Fede Viñas. Ninguno volverá a jugar en el Oviedo.
Almada optará por introducir algún cambio, como ha sido habitual desde certificar el descenso. Así, el equipo titular puede ser el formado por Moldovan; Lucas Ahijado, David Costas, Dani Calvo, Javi López; Nico Fonseca, Alberto Reina; Hassan, Alberto Reina, Ilyas Chaira; Thiago Borbas. Completan la lista de 21: Aarón Escandell, Nacho Vidal, Eric Bailly, David Carmo, Javi López, Santiago Colombatto, Luka Ilic, Kwasi Sibo, Thiago Fernández y Álex Forés.
Drama local
La perspectiva pre vacacional del Oviedo es la opuesta a un Mallorca al que solo le salva un milagro en forma de carambola de resultados. Debe ganar y si es por varios goles, mejor. Pero aún así podría no valerle. Los cálculos bermellones, a la baja tras la dolorosa derrota de la semana pasada en su visita al Levante, pasan por que el Girona le gane al Elche, el Getafe a Osasuna y que el Levante puntúe en La Cartuja ante el Betis.














