Seis estudiantes del Centro de Educación Obligatoria (CEO) Islas Canarias ríen en el suelo y señalan una lámina en la que aparecen distintos personajes ataviados con ropa tradicional del Archipiélago. «¿Es un chico?», pregunta uno de ellos. Ante el «sí» de otra de las niñas, todos ellos descartan a las mujeres del dibujo colocando una ficha encima de ellas. «¿Lleva una camiseta blanca?», vuelven a preguntar. La respuesta afirmativa lleva a eliminar a otro grupo de hombres la ilustración. «¿Tiene sombrero?», quiere saber un alumno. El «sí», de su compañera despeja las pocas dudas que quedan. «¡Es Tanausú!», aciertan los menores, entre gritos y risas.
Son los alumnos, de entre 6 y 13 años, del aula Enclave de este centro ubicado en Las Palmas de Gran Canaria y juegan al Quién es Quién canario, un juego reinventado por su tutora Carolina Ramírez que pretende acercarles la cultura y las tradiciones del Archipiélago. Y qué mejor manera de aprender de forma práctica, con diversión y carcajadas, entre preguntas y láminas que se dan la vuelta y que reflejan la identidad de las Islas. La docente explica que este recurso está diseñado para utilizarse durante la asamblea escolar y permite trabajar de dos maneras distintas. Por un lado, el alumnado debe describir a los personajes seleccionados mediante pistas visuales y detalles relacionados con las imágenes. Por otro, los estudiantes formulan preguntas cerradas para averiguar qué personaje ha elegido el compañero encargado de dirigir la dinámica.
Además, tanto las tarjetas masculinas como las femeninas incluyen nombres de origen guanche, como Ayoze, Tenesoya, Ruymán o Guacimara, contribuyendo así a poner en valor las tradiciones, cuyo uso ha ido disminuyendo con el paso del tiempo frente a otros procedentes de fuera del Archipiélago. Los alumnos del aula Enclave son estudiantes con necesidades especiales, por lo que la maestra necesitaba desarrollar un juego «muy visual y manipulativo». «Lo que les gustó a los alumnos fue que estuvieran vestidos del típico de Canarias, que tuvieran algunos elementos propios de las Islas, que eran llamativos y curiosos», cuenta.
La propuesta surge en un contexto en el que numerosos especialistas defienden la necesidad de incorporar en las aulas contenidos relacionados con el entorno cultural del alumnado. Distintas investigaciones educativas destacan que trabajar aspectos próximos a la realidad social y cultural de los estudiantes no solo incrementa su interés y participación, sino que también contribuye a un aprendizaje más profundo y significativo.
«La mayoría de mis alumnos no conoce el vocabulario del Archipiélago»
Ramírez cree que las nuevas generaciones necesitan volver a conectar con la cultura canaria, ya que, debido al uso de las redes sociales y a la globalización, esta no cala entre los más jóvenes como debería. «Están acostumbrados a ver otro tipo de cosas a través de YouTube, por ejemplo, que no están relacionadas con las cosas de Canarias. La mayoría no conoce la mitad del vocabulario que trabajamos, saben qué es el gofio porque lo comen, o la pintadera porque la hacemos, pero no entienden el significado de sopladera o tenique«, argumenta.
Un alumno sostiene una de las fichas del ‘¿Quién es quién? canario, guiado por su profesora Carolina Ramírez / ANDRES CRUZ
En la misma línea, la docente opina que la continuidad de las tradiciones de las Islas también corre peligro. Cree que ahora los jóvenes se dedican a otras cosas y no tienen en cuenta la cultura canaria. «Muchos niños ni siquiera quieren venir con trajes típicos porque les da vergüenza, lo consideran un disfraz», dice como ejemplo. Lo mismo opina de la celebración del día de Canarias, para la que falta solo una semana y que no podía ser mejor para jugar a este Quién es Quién. «Yo creo en los pueblos y en las romerías se mantiene vivo un poquito el espíritu tradicional, pero sí que ha cambiado. Los actos se han ido reduciendo hasta el punto que, muchas veces, solo es en el mes de mayo cuando vemos más afluencia de folclore canario. El resto del año lo apartamos del trabajo que estamos haciendo», lamenta.
La solución a este problema pasa para la profesora por crear desde las escuelas más material como este Quién es Quién, compartirlo y formar un abanico de recursos que refuercen los este tipo de contendido. «En la escuela hay un eje temático, y ese eje se encarga un poco de trabajar la identidad canaria. Aquí, por ejemplo, el día de Canarias vamos a hacer talleres con juegos tradicionales, vamos a traer la vestimenta, tendremos una comida popular para que ellos puedan degustarla…», explica Ramírez, quien asegura que para ella, trasmitir la cultura del Archipiélago es «muy gratificante».
El creciente interés por propuestas educativas de este tipo pone de relieve la importancia de las aulas como espacios donde también se protege y transmite la cultura propia. Frente a una realidad cada vez más influenciada por las tendencias globales y el entorno digital, numerosos profesores apuestan por acercar al alumnado a las tradiciones, costumbres y expresiones que forman parte de la identidad canaria para evitar que desaparezcan con el paso del tiempo.
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