Puig y Estée Lauder seguirán sus caminos por separado. Tras casi dos meses de negociaciones oficiales y la sensación generalizada de que era una operación prácticamente hecha, ambas compañías han anunciado este jueves que las conversaciones han terminado sin acuerdo. Así lo ha trasladado el grupo catalán de perfumería y cosmética a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), y así lo han difundido ambas empresas en sendos comunicados.
En ellos no explican qué es lo que ha hecho que el plan se trunque finalmente, pero, según ha podido saber EL PERIÓDICO, uno de los grandes escollos habrían sido las condiciones que la empresaria Charlotte Tilbury ponía al acuerdo. Ella es la fundadora de la marca de maquillaje que lleva su mismo nombre y de la que Puig adquirió una participación mayoritaria en 2020. Tal como publicaba ‘Expansión’ hace unos días, el contrato firmado entre esta emprendedora británica y el grupo catalán incluía una cláusula de cambio de control que obligaba a Puig a desembolsar un pago cienmillonario, en caso de venta.
Este pasaría a ser responsabilidad de Estée Lauder, que es la que iba a efectuar una opa amistosa sobre Puig, pero al gigante de la cosmética con sede en Nueva York no le habrían salido las cuentas. «La operación solo iba a tirar hacia adelante si tenía sentido financiero», resumen fuentes que estaban al caso de las negociaciones y que ratifican que tanto Puig como Estée Lauder tenían absoluta voluntad de que esta integración tirara hacia adelante. De todos modos, además de la cuestión Charlotte Tilbury, había otros «factores» que seguían pendientes de resolver, añaden otras fuentes.
De ahí, probablemente, que el comunicado no deje ni medio abierta la puerta.»Nuestra sólida estructura de capital nos otorga flexibilidad para acometer un amplio abanico de alternativas estratégicas alineadas con nuestras prioridades a largo plazo«, afirma el flamante consejero delegado de Puig, José Manuel Albesa, en el comunicado en el que informa del final de las negociaciones. «Continuaremos aplicando un enfoque altamente selectivo y orientado a la creación de valor en M&A [‘fusiones & adquisiciones’, por las siglas en inglés], para seguir complementando nuestro portfolio», prosigue el directivo, para después reafirmar su «confianza» en sus marcas (Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Rabanne, Nina Ricci….), en sus «excepcionales equipos» y en su «fortaleza como compañía independiente para generar valor a largo plazo».
Nueva hoja de ruta
«Puig cuenta con una sólida trayectoria de crecimiento, por encima del mercado de la belleza premium», contextualizaba justo antes el directivo. «Seguimos plenamente enfocados en la ejecución de nuestra estrategia y en impulsar un crecimiento rentable, velando en todo momento por los intereses de todos nuestros ‘stakeholders'», afirma Albesa, a quien tocará presentar ahora un plan estratégico que iba a ver la luz en su primer ‘Capital Markets Day’. La jornada fue cancelada por haber empezado a negociar su futuro junto a Estée Lauder.
«Esta decisión no modifica nuestra hoja de ruta estratégica. Seguimos construyendo sobre nuestras fortalezas en belleza premium, con una gestión centrada en las marcas, creatividad, agilidad y un crecimiento disciplinado», promete el primer ejecutivo de Puig, aprovechando para subrayar que la marca ha demostrado «una cultura diferencial» que les ha permitido «cumplir con todos» los «compromisos» desde su salida a Bolsa, «alcanzando los objetivos de crecimiento, mejora del margen y reforzando» su balance.
Tras trascender la noticia, las acciones de Estée Lauder subían más de un 10% en la bolsa de Nueva York. Hasta ahora, el mercado había reaccionado premiando a Puig y penalizando ligeramente a Estée Lauder, probablemente porque la situación financiera de este gigante estadounidense es mucho más delicada que la del grupo con sede en Barcelona y la operación les suponía un desembolso considerable.
Suscríbete para seguir leyendo










