Dos belugas del Acuario de Nueva York reaccionaron ante el espejo con conductas compatibles con reconocimiento de sí mismas, según una investigación que amplía el reducido grupo de especies con indicios de autoconsciencia.
Para los humanos, reconocer nuestro reflejo es algo natural. Este fenómeno, llamado autorreconocimiento en el espejo (ARS), se considera un signo de autoconsciencia y desarrollo cognitivo. En el reino animal, esta capacidad solo ha sido documentada en chimpancés, elefantes y delfines nariz de botella. Según un nuevo estudio publicado en la revista PLOS One, la ballena beluga debe agregarse ahora a esta lista.
La investigación liderada por la Universidad de la Ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, halló indicios de reconocimiento en el espejo en dos ejemplares de beluga del Acuario de Nueva York, un comportamiento que sugiere una forma de autoconciencia visual.
Hasta hacen burbujas frente al espejo
El experimento se realizó con un grupo social de cuatro belugas, una subadulta y tres adultas hembras, mediante el test clásico del espejo. Los investigadores colocaron un espejo de plexiglás de doble vía sobre una ventana subacuática y compararon las respuestas con una superficie transparente de control.
Según informa Science X, dos de los animales, la beluga Natasha y su hija Maris, mostraron una secuencia de conductas típicas de las pruebas de reconocimiento en espejo: primero respuestas sociales, luego conductas de “prueba de contingencia” y, finalmente, comportamientos dirigidos al propio cuerpo.
Entre esas conductas se observaron movimientos repetitivos frente al espejo, giros del cuerpo, estiramientos del cuello, apertura de la boca y un comportamiento especialmente llamativo y sugerente: producir burbujas y morderlas mientras miraban el reflejo.
Autoconsciencia en otros cetáceos
El estudio señala que estas acciones aparecieron después de varias sesiones de exposición al espejo, y que en la segunda sesión ya se advirtieron formas claras de autoexploración. En el caso de Maris, las conductas autodirigidas surgieron tras 2 horas y 11 minutos de contacto previo con el espejo.
Referencia
Evidence for mirror self-recognition in beluga whales (Delphinapterus leucas). Alexander Mildener et al. PLoS One (2026). DOI:https://doi.org/10.1371/journal.pone.0348287
La prueba del marcador reforzó la interpretación de los científicos. Natasha recibió una marca temporal detrás de la oreja y, en la condición con espejo, orientó con mayor frecuencia la parte marcada de su cuerpo hacia la superficie reflectante, un patrón considerado compatible con reconocimiento de sí misma. Además, Natasha no dirigió su comportamiento a las marcas falsas en pruebas posteriores de control, algo que fortalece la idea de que la respuesta no fue casual ni puramente social.
Más allá de estos sorprendentes resultados, hacen falta estudios adicionales con más belugas, de distintas edades y sexos, y en diferentes situaciones de investigación, para confirmar por completo esta capacidad cognitiva. Si se verifica, esto indicaría que el reconocimiento en el espejo no es exclusivo de los delfines dentro de los cetáceos.















