Si los repartos de premios en los certámenes cinematográficos se resolvieran en base a la matemática probabilística, el récord que supuso la inclusión de tres largometrajes españoles en la competición de la 79ª edición del festival de Cannes poco menos que garantizaría la presencia de nuestro país en el palmarés que se anunciará este sábado, pero no es el caso. Lo cierto, de todos modos, es que las tres películas han recibido aquí una acogida más o menos calurosa en el transcurso de los últimos 10 días, y algunas predicciones se atreven vaticinar que todas ellas se harán un sitio entre las ganadoras.
Quien más quien menos da por hecho que Javier Bardem logrará su segundo premio a la Mejor Interpretación Masculina en Cannes gracias a su trabajo en ‘El ser querido’, de Rodrigo Sorogoyen, y la entusiasta acogida recibida ayer por el segundo largo de Javier Ambrossi y Javier Calvo, ‘La bola negra’, lo ha convertido inmediatamente en uno de los títulos más recurrentes en las quinielas, incluso en puestos de honor del palmarés como el Premio del Jurado. ‘Amarga navidad’, de Pedro Almodóvar, ha recibido elogios más bien moderados, pero la estatura del manchego a nivel internacional -ninguno de los otros cineastas presentes en la competición de este año tiene tanta como él- podría darle el empujón que necesita para hacerse con uno de los galardones; todo apunta, eso sí, a que el director deberá seguir intentando incorporar la Palma de Oro a su vitrina de trofeos.
Hablando de ese ansiado reconocimiento, la sensatez y el sentido común dictan que debería ir a parar o bien a ‘Minotauro’, del ruso Andrey Zvyagintsev, o bien a ‘Fatherland’, del polaco Pawel Pawlikowski, pero muchas apuestas también se decantan por películas como ‘All Of a Sudden’, de Ryūsuke Hamaguchi, o la muy discutible ‘Fjord’, del rumano Cristian Mungiu. Conviene recordar, eso sí, que el jurado encargado de conceder el galardón está presidido por el coreano Park Chan-wook, un cineasta especializado en orquestar situaciones imprevisibles y giros argumentales agresivos, por lo que la entre ga de premios de mañana promete deparar sorpresas.
Resultaría desconcertante y hasta indignante, en cualquier caso, cualquier versión del palmarés que incluyera ‘The Birthday Party’, última en presentarse de las películas aspirantes a la Palma de este año y, casi seguro, la peor de todas ellas. Dirigida por la francesa Léa Mysius y protagonizada por Hafsia Herzi y Monica Bellucci, contempla cómo la existencia de una pareja que vive con su hija en una granja aislada da un vuelco cuando, durante una fiesta de cumpleaños, tres hombres violentos irrumpen en el hogar dispuestos a desenterrar secretos; dicho de otro modo, es pariente de intrigas sobre invasiones domésticas como ‘Funny Games’ (1997) y ‘La habitación del pánico’ (2002). Mysius da la sensación de querer deconstruir el subgénero dando más importancia a la profundidad psicológica que a la tensión dramática, pero su torpeza como narradora -manifestada sobre todo en su desdén por la lógica- priva a la película tanto de lo uno como de los otro.
Nada que ver con la otra película a competición presentada hoy, ‘The Dreamed Adventure’, que en un mundo justo también debería encontrar acomodo en el palmarés. Dirigida por la alemana Valeska Grisebach, se las arregla para funcionar, a la vez, como relato de gánsteres y como drama excepcionalmente naturalista reacio a convenciones narrativas mientras acompaña a una mujer madura que se ve inmersa en una peligrosa peripecia en un pueblo de mala muerte de Bulgaria y obligada enfrentarse a su pasado y a sus deseos. Construida con una precisión absorbente disfrazada de laxitud, aloja buena parte de sus mejores momentos en lagas escenas de grupos de personas que comen y beben, y hablan sobre el pasado y la compleja historia política de una región donde la ley no existe e impera la violencia derivada del contrabando.
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