El fútbol ha vuelto a ser generoso esta jornada con el Celta, que gracias a su sufrido empate en San Mamés se asegura la participación en Europa por segundo año consecutivo. El tanto de Williot Swedberg en el minuto 4, en uno de los dos remates a portería que realizó el equipo de Giráldez, le abrió la puerta para sumar un punto ante un Athletic Club que llevó la iniciativa en el juego y generó muchas ocasiones de gol ante un Andrei Radu inspirado y que sólo se vio superado por un remate a bocajarro de Iñaki Williams al poco de arrancar la segunda mitad. Los célticos supieron conservar el empate en un final agónico para conquistar un punto que, unido a la derrota del Getafe, le asegura una plaza europea. Además, mantiene muchas opciones de repetir de nuevo en la Liga Europa, en la que este curso alcanzó los cuartos de final. Para ello, tendrá que sumar un punto en la última jornada ante un Sevilla que visitará Balaídos el sábado que viene con los deberes hechos tras asegurarse la permanencia.
Como ha venido sucediendo a lo largo de la temporada, el Celta ha sumado fuera lo que se dejó en casa. Y ayer se presentó en Bilbao después de caer en Balaídos ante el Levante. La capital vizcaína se preparaba para homenajear a Ernesto Valverde, que abandona el club tras convertirse en el entrenador con más partidos en la historia del club vasco (504), y a Lekue, que se retira del fútbol.
Y aprovechando la emotividad que se generó en el terreno de juego con la presencia de muchos de los jugadores que han estado con el ‘Txingurri’ Valverde en sus tres etapas en San Mamés, el Celta arrancó el partido presionando muy alto. Y cuando se alcanzaba el minuto 4, Ilaix Moriba le sacó el balón a Jauregizar y cayéndose logró dar un pase a Williot, que con el control se escoró a la izquierda pero al aproximarse a Unai Simón sacó un disparo cruzado, seco y potente con la izquierda que se coló en la portería del Athletic Club. A la afición rojiblanca casi no le había dado tiempo a acomodarse en sus asientos tras los homenajes a Valverde y a Lekue y el rival ya se ponía por delante en el marcador sin despeinarse.
Además de tomar la iniciativa en el marcador, la jornada unificada en Primera División mandaba noticias muy positivas para el equipo celeste, pues el Getafe comenzaba perdiendo en su visita al Elche poco después, en el minuto 19, con lo que en esos momentos el Celta tenía asegurada la deseada sexta plaza, la que le concedía el pasaporte para repetir por segundo año consecutivo en la Liga Europa.
Pero todavía quedaban muchas acciones que defender en el área de Radu para alcanzar el objetivo soñado por el celtismo desde hace semanas. Porque el Athletic encajó el golpe y se puso de inmediato a remar hacia la portería céltica para intentar conseguir cuanto antes voltear el marcador. Aunque el equipo de Valverde, como el de Giráldez, ha llegado con pocas ideas y escaso fútbol a la recta final de una temporada que a ambos equipos se les está haciendo demasiado larga después de haber participado en tres competiciones. Las pocas fuerzas que quedan en las piernas, a los rojiblancos le dieron ayer para generar mucho más juego que un Celta que plantó la defensa cerca del área de Radu y se organizó para evitar el castigo del rival, que dominó y generó ocasiones de gol pero las más peligrosas se encontraban con los guantes del guardameta céltico. El rumano se resarció ayer de su mal partido ante el Levante. Fue, junto a Moriba y Carreira, el más destacado de un Celta que protagonizó otra pobre primera mitad, en la que fue incapaz de encadenar tres pases seguidos.
En el minuto 21, Unai Gómez tuvo una buena oportunidad para empatar, pero su remate de cabeza lo desvió Radu a córner. A continuación, Berenguer apareció por el costado izquierdo para estrellar el balón en el lateral de la red de la portería del Celta. En el minuto 37, Unai Gómez sorprendió de nuevo por la izquierda para obligar a Radu a sacar el balón por la línea de fondo. El Athletic Club había conseguido arrinconar a un Celta que intentaba sacudirse el asedio de cualquier forma. De hecho, en el minuto 42, el árbitro le mostró la tarjeta amarilla a Radu por pérdida de tiempo. Es más, el colegiado advirtió a Giráldez de la actitud de su portero, que atajó un balón rematado por Jauregizar después de que una indecisión entre Yoel Lago y Marcos Alonso estuviese a punto de aprovecharla Guruzeta para anotar el tanto del empate antes del descanso, al que los célticos llegaron después de que Fer López realizase un disparo lejano a las manos de Unai Simón.
No cambió el decorado en la reanudación del partido en un San Mamés que tenía ocupada toda su grada visitante con la afición del Celta. Mingueza entró por Javi Rueda, que había visto la tarjeta amarilla, pero nada mejoró en el juego de los celestes. Es más, la banda derecha que defendía el catalán se convirtió en un coladero, por el que Yuri apareció en el minuto 51 y desde la línea de fondo centró para que Iñaki Williams se anticipase a su marcador y anotase el tanto del empate.
Dos minutos después, el Celta concedió la misma jugada, pero en esta ocasión Williams mandó fuera el centro medido de Yuri. Reaccionó Giráldez cambiando de banda a Mingueza. Además, dio entrada a Aspas y a Pablo Durán por un Borja Iglesias y un Jutglà que se marcharon sin haber protagonizado ninguna jugada reseñable de un Celta que desapareció en ataque tras el gol inicial de Williot.
Como ante el Levante, el conjunto celeste también permitió remates desde la frontal del área e Iñaki Williams probó con un disparo que salió muy cerca del larguero de Radu.
Después de ese nuevo susto, el Celta aprovechó la presencia de Aspas para disfrutar un poco con el balón. El moañés se pegó a un Fer López que en el doble pivote pierde protagonismo con la pelota para sacrificarse mucho más en la contención. Y con esa pareja, los célticos lograron la posesión más larga con el balón, superada la hora de juego, aunque Radu tendría que lucirse de nuevo en un remate del mayor de los Williams. El rumano fue clave ayer para que el Celta consiguiese un empate en una gris actuación que le devuelve a las competiciones europeas, aunque puede mejorar la plaza de la Conference y repetir en la Liga Europa.













