Locura total. Tensión, ánimos, cánticos. Una ciudad volcada con su equipo, con su Deportivo. Y un partido para la historia. Para siempre. De los que pasan a la historia de un club centenario como es el azulgrana. La ciudad vibró con la victoria, el campeonato y el ascenso del Eldense tras superar al Atleti B (2-1). Enloqueció en una noche en la que apretó de principio a fin. También cuando más cuesta arriba se puso todo, porque el Atleti B, obra de Arnau, se adelantó en el marcador.
Fue cuando más se sufrió, tanto sobre el verde como en las gradas. Pero el drama apenas duró segundos. La gente, convencida de que estaba a unos minutos de vivir algo histórico, no frenó en su empuje. No dejó de alentar a un equipo que se vació de principio a fin. La gente, entregada a dos nombres. A Nacho Quintana y a Claudio Barragán. Al bigoleador de una noche para siempre y al artífice de un ascenso totalmente inesperado, uno que le sitúa en la selecta lista de los entrenadores que llevaron al Deportivo a Segunda División.
Eso sí, también se sufrió. Y mucho. Porque el Atleti B apretó durante toda la segunda parte, arrinconando al Eldense por momentos. A eso se le sumó la tensión de lo que ocurría en la Nova Creu Alta. Porque el Sabadell hizo con lo que nadie contaba: perder. Y con el paso de los minutos, las radios y las aplicaciones de resultados fueron tomando protagonismo en las gradas. Eso sí, sin modificaciones.
En los minutos finales, el Deportivo resistió. Supo sufrir con el empuje de su afición, una que no dejó de creer en ningún momento. Y con el final: invasión imparable, pese a que el Sabadell todavía no había terminado. La gente celebró antes del final en la Nova Creu Alta. Todo el mundo se sentía ya ganador, después de una temporada para siempre en Elda.











