El director general de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud, José Díaz-Flores, presidió el miércoles el acto inaugural del XVIII Congreso Nacional y VIII Congreso Iberoamericano de Salud Ambiental, que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria, bajo el lema Evidencia y acción para un futuro sostenible, donde defendió la necesidad de avanzar desde el conocimiento científico hacia la adopción de medidas concretas de protección de la salud y prevención de enfermedades asociadas a los riesgos ambientales.
«Ya no podemos permitirnos ser meros observadores del deterioro ambiental. Como responsables de Salud Pública, nuestra misión es transformar los datos en políticas y la investigación en protección real para la población», señaló. El encuentro, organizado por la Sociedad Española de Salud Ambiental (SESA), se desarrolla hasta este viernes y reúne a alrededor de 300 profesionales de entidades públicas y privadas y a expertos para analizar los principales retos ambientales que impactan en la salud pública. En el acto inaugural participaron también la presidenta de la SESA, Carolina Sánchez, y el presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), Manuel Herrera.
Durante su intervención, Díaz-Flores destacó la importancia de celebrar este congreso en Canarias, un territorio especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático y la degradación ambiental. «Que este encuentro se celebre en nuestro Archipiélago nos recuerda la interconexión crítica entre el entorno y nuestro bienestar. En territorios limitados como el nuestro, la fragilidad del medioambiente se traduce de forma inmediata en un desafío para la salud de nuestra gente», afirmó. Además, recordó que los problemas ambientales tienen una repercusión directa sobre la salud de las personas.
Prevención primaria
“Un entorno degradado es una fábrica de patologías crónicas, respiratorias y cardiovasculares. Por ello, actuar sobre los determinantes ambientales no es una opción secundaria; es la herramienta de prevención primaria más potente de la que disponemos”, apuntó. Díaz-Flores destacó además que cada mejora en la calidad del aire y del agua repercute directamente en la salud de la población y contribuye a reducir la presión asistencial sobre el sistema sanitario. “Un euro invertido en salud ambiental es un ahorro exponencial en gasto asistencial”, dijo.
El director general concluyó reivindicando el enfoque de One Health -una sola salud-, que vincula de forma inseparable la salud humana con la del entorno natural. “La salud humana es inseparable de la salud de nuestros océanos, de nuestros suelos y del aire que respiramos”, explicó.
Evidencia y acción para un futuro sostenible
El congreso aborda algunos de los principales desafíos actuales relacionados con la salud ambiental, entre ellos el uso seguro de aguas regeneradas, las medidas para mejorar la calidad del agua y del aire, el urbanismo saludable, la movilidad y sus impactos sobre la salud, la vigilancia epidemiológica y el control vectorial, así como las estrategias de mitigación y adaptación frente al cambio climático.
Bajo el lema Evidencia y acción para un futuro sostenible, esta ediciónpone el foco en la necesidad de convertir el conocimiento científico en decisiones y actuaciones concretas capaces de reducir riesgos y proteger la salud de la población.
Además del XVIII Congreso Nacional y VIII Congreso Iberoamericano de Salud Ambiental, el encuentro acoge también la V Jornada de la Asociación Española de Aerobiología.
Entre las personas participantes se encuentran profesionales técnicos y especialistas en sanidad ambiental procedentes de las distintas áreas de salud del Servicio Canario de la Salud y de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias.
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