Fernando Grande-Marlaska ha roto este jueves su propia liturgia con la Guardia Civil. Tras una semana negra, con dos agentes muertos en Huelva y una pitada en Baeza, el ministro ha decidido borrarse de un acto en Valdemoro.
En el Colegio de Guardias Jóvenes juraba bandera la 172ª promoción. Marlaska llevaba desde 2022 presidiendo la jura de estos guardias jóvenes —salvo en 2024, cuando el acto lo encabezó el rey Felipe VI, pero el ministro estuvo presente— y había convertido esa cita en una constante de su agenda.
Hoy el acto ha quedado en manos de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González.
El ministro ha viajado a Palma, donde ha presidido la toma de posesión del nuevo jefe superior de Policía de Islas Baleares, José Antonio Puebla.
Ese tipo de nombramientos territoriales suele resolverse con la presencia del director general de la Policía. Así se ha hecho en los últimos años con otros jefes superiores autonómicos.
Marlaska, en cambio, acostumbra a aparecer solo en los actos de la cúpula, como las tomas de posesión del director adjunto operativo (DAO), los cambios en la Junta de Gobierno de la Policía o los relevos en la dirección general de la Guardia Civil, es decir, los escalones más altos del mando.
Por eso chirría lo de este jueves. No ha delegado, y el acto de Palma le ha servido en la práctica como coartada perfecta para no volver a ponerse delante de la Guardia Civil en Valdemoro justo después del abucheo en Jaén.
Ese episodio se produjo este miércoles en la Academia de la Guardia Civil de Baeza, cuando el ministro fue interrumpido con gritos y silbidos justo al afirmar que estaba «dolido y rabioso» por la muerte de dos agentes fallecidos el viernes al ser embestidos por una narcolancha frente a la costa de Huelva.
«Comprendo y entiendo vuestro dolor, vuestra rabia. Nada puede compensar la muerte en acto de servicio de Germán y Jerónimo», dijo el ministro.
La sensación de abandono y la frustración del cuerpo solo se arregla con medidas reales
En ese momento, el patio se llenó de silbidos. Fueron hasta ocho segundos, que llevaron a la organización a llamar por megafonía a «guardar el respeto y la debida compostura, a las instituciones y a los alumnos en formación».
A ese malestar, según trasladan a este periódico distintas asociaciones de guardias civiles, se suma la ausencia en el funeral de Huelva. Ni Marlaska ni Pedro Sánchez acudieron.
La explicación oficial de que el ministro no acudiera fue la crisis sanitaria provocada por el hantavirus.
Marlaska mantuvo a esa misma hora una rueda de prensa sobre el buque aislado y, posteriormente, viajó a Tenerife para comparecer junto a Mónica García, Ángel Víctor Torres y el director de la OMS en el Puesto de Mando de Granadilla.
Asistieron la secretaria de Estado de Interior y la directora general de la Guardia Civil, y no se reparó en que esa representación era insuficiente. Y más en campaña electoral en Andalucía.
Sí acudió al funeral la candidata socialista andaluza, María Jesús Montero, que fue recibida con abucheos.















