Llevábamos guardaespaldas con armas, se respiraba mal rollo

Fueron tres festivales de máxima tensión. Todas las veces que Israel ha organizado Eurovisión, sin excepción, ojo, sus conflictos armados han restado protagonismo al festival. Provocando, incluso, situaciones de peligro para sus respectivos participantes. Pese a los intentos por maquillar su política bélica, Tel Aviv jamás ha antepuesto la música a las armas. De ahí que, últimamente, desde que inició el genocidio de Gaza en 2023, sea imposible disfrutar la cita sin la presión disparada. Este martes, Noam Bettan se ha clasificado para la final del sábado. Y, claro, de ganar, el país podría volver a acogerlo. A lo largo de la historia, sólo tres artistas españoles han vivido la experiencia. Y, por el revuelo despertado entonces, con protestas y sabotajes, ésta no fue del todo satisfactoria.

Fuente