Kevin Warsh, nuevo presidente de la Fed tras obtener la confirmación del Senado

Kevin Warsh, el nominado del mandatario Donald Trump, se ha asegurado este miércoles de manera oficial el puesto de presidente de la Reserva Federal (Fed) tras obtener la confirmación del Senado de Estados Unidos (EEUU).

Su mandato comenzará el próximo viernes, dando relevo a un Jerome Powell que ha vivido unos últimos meses al frente del banco central cargados de polémica por sus continuos enfrentamientos con Trump.

Warsh llega a la Fed en un momento complicado para la política monetaria, ya que la guerra de Irán y los aranceles de Trump han ejercido presión al alza sobre la inflación, elevando las cifras generales a su nivel más alto en casi tres años.

Es más, el IPC de abril ha subido al 3,8% en tasa interanual, desde el 3,3% de marzo, una décima por encima de las previsiones de consenso. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, ha repuntado dos décimas en el cuarto mes del año, al 2,8%, superior al 2,7% que esperaba el mercado.

Además, Warsh hereda un banco central profundamente dividido. En este sentido, la última reunión de política monetaria del banco central estadounidense mostró mayor nivel de disidencia desde 1992.

Por un lado, Stephen I. Miran votaba en contra de mantener los tipos sin cambios (él estaba a favor de una bajada de 25 puntos básicos), mientras que, por otro, Beth M. Hammack, Neel Kashkari y Lorie K. Logan no apoyaron la parte del texto en la que se decía que «al considerar el alcance y el momento de los ajustes adicionales al rango objetivo para la tasa de fondos federales, el Comité evaluará cuidadosamente los datos disponibles, la evolución de las perspectivas y el equilibrio de riesgos» porque insinuar un recorte «no es adecuado en este momento».

Con todo, desde Aberdeen Investments subrayan que «la confirmación de Warsh como presidente de la Fed parece más una cuestión de oportunidad que de fondo» y advierten de que «es poco probable que la política de tipos de interés cambie de forma significativa a corto plazo», dado que la inflación —presionada por el petróleo— sigue limitando el margen de actuación del banco central.

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