En el «corazón de las rutas marinas atlánticas por las que circulan los grandes cargamentos de droga» han tenido lugar dos golpes clave de la Guardia Civil al narcotráfico. Las palabras son del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que este viernes presentaba en la sede principal de la Guardia Civil en Madrid el resultado de las operaciones Alfa-Lima y Abisal. Son en total 41 toneladas de cocaína aprehendidas y 8,5 de hachís entre ambas operaciones, dos dispositivos policiales multinacionales que han elevado la moral de los agentes dedicados a la lucha contra el crimen organizado.
Abisal es la operación histórica de la que se lleva hablando una semana, y que la Audiencia Nacional mantenía bajo secreto. El 1 de mayo abordaron los agentes de la UCO de la Guardia Civil el carguero Arconian en aguas atlánticas africanas, realizando la mayor incautación de cocaína de la historia. El recuento oficial e la incautación cifra en 1.279 fardos de coca la carga que llevaba el buque -abanderado en las Islas Comores- con un peso total bruto de 30.215,84 kilos. Su valor, según la estimación reflejada en un auto de la Audiencia Nacional, es de 812,2 millones de euros. Con ese auto, este jueves el magistrado instructor del caso, Ismael Moreno enviaba a prisión a los 23 detenidos en ese abordaje.
Marlaska ha celebrado el «importante volumen de inteligencia» obtenido con ambas operaciones, que permite a la Guardia Civil y resto de fuerzas de seguridad conocer más a fondo dos de los flancos que Interior pretende golpear, o, como ha dicho Marlaska, «actuar no solo sobre el territorio, también sobre las rutas y las estructuras del narcotráfico».
Toneladas de coca
La otra operación, Alfa-Lima, es menos conocida. Se llevó a cabo entre el 13 y el 26 del pasado mes de abril también en el Atlántico y se saldó con 54 detenidos. La red desmantelada guardaba 8.499 kilos de hachís, 10.906 kilos de cocaína y 21 kilos de marihuana. Además, contaba con una enorme reserva logística de combustible, 29773 litros de gasolina para surtir a 18 embarcaciones y dos vehículos terrestres.
De Alfa-Lima se han derivado intervenciones en el Atlántico canario, pero también el río Guadalquivir, en los puertos de Ceuta y Algeciras y en diversos puntos de Huelva, Cádiz, Málaga, Jaén, Almería y Murcia, según información difundida por Interior. El golpe se desarrolló a partir de que un avión de la Guarda di Finanza italiana informara a la Guardia Civil, y esta interceptara una narcolancha que se dirigía a Canarias. Primer golpe: 140 fardos, 4,2 toneladas de cocaína y sus tres tripulantes detenidos.
En los días posteriores cayeron otras dos lanchas rápidas, 100 paquetes y más de 3.000 kilos de cocaína, y en Cádiz atrapaban los agentes antinarco un camión cisterna con 5.000 litros de combustible para la red.
Entre las islas azores y Canarias quedaron desplegados drones, diez aeronaves, numerosas embarcaciones, en una operación de cerco en alta mar, donde se han producido la mayoría de las incautaciones y las detenciones de tripulantes, peones y patrones de la red. Alfa-Lima ha sido un éxito también porque ha facilitado a nuestras fuerzas de seguridad un mejor conocimiento de la forma de actuar de las redes del narcotráfico internacional», ha contado el titular de Interior, que ha destacado que este golpe demuestra que ha sido posible articular la colaboración entre distintas agencias de diversos países: España, Italia, Estados Unidos, Reino Unido y Portugal.
Golpe histórico
Confirmando lo que ya ha contado este diario, Marlaska ha hablado del nuevo frente atlántico al que Interior lleva lo aprendido en el Estrecho de Gibraltar en su lucha contra el tráfico de drogas. Se trata, según el ministro, de un «avance estratégico» y un «cambio de enfoque». Es «trasladar la acción policial a las rutas que conectan América Latina, el Caribe y Europa». Esa labor excede la capacidad de un solo país, «y requiere un complejo mecanismo de cooperación policial internacional». O sea, lucha transnacional contra mafias transnacionales.
El enorme envío interceptado en el carguero Arconian estaba siendo manejado por redes ligadas a la Mocromafia, una de las estructuras criminales más poderosas de Europa. A 200 millas náuticas al sur de las islas Canarias actuaron agentes de la UCO. Colaboró el dispositivo de vigilancia marítima de la Armada, cuyo servicio ha sido también requerido en Alfa-Lima.
En el arsenal de Las Palmas de Gran Canaria se fue haciendo el pesaje de «la mayor aprehensión de cocaína de la historia de la lucha contra el narcotráfico en un único operativo», ha contado Marlaska. El barco llevaba además de 2.000 garrafas de gasolina para las lanchas que debían recoger la droga y llevarla a tierra. El destino de este cargamento no era necesariamente España.
Ambos operativos responden a «un cambio estratégico en el enfoque con el que las Fuerzas de Seguridad españolas e internacionales abordamos la lucha contra el narcotráfico», una nueva forma de anticiparse a la acción de «redes mucho más sofisticadas que operan a escala internacional, utilizan nuevas tecnologías, disponen de cuantiosos flujos financieros ilícitos. y diversifican las rutas de distribución», celebraba el ministro..
Ha advertido Marlaska que «España está expuesta de manera directa a las dinámicas del narcotráfico en el espacio atlántico» y ha contado que «esa es la razón por la que hemos desarrollado un nuevo enfoque integral frente al crimen organizado». La infiltración mafiosa en la economía de los lugares donde recala el narco es un flanco que inquieta a todo el ámbito de la lucha contra la criminalidad organizada.
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