A esas alturas del año, no hay estudiante de 2º de bachillerato que no esté preocupado ante la selectividad. Algunos, incluso, rozan la angustia y la ansiedad. ¿Aprobaré? ¿Me dará la nota? La primera pregunta tiene fácil respuesta: Sí. Más del 90% de los candidatos aprueban la PAU. La segunda pregunta es más compleja. La oferta y la demanda hace que las notas de corte se hayan puesto por las nubes en determinados grados. Y eso, al menos, los que tienen claro qué carrera quieren hacer porque son legión los que todavía dudan. “¿Qué estudios escojo?” es otra pregunta frecuente entre el alumnado que está a punto de dar el paso a la educación superior.
A todos ellos, tanto los que saben la carrera que van a elegir pero dudan de su nota como los que no tienen ni idea de en qué estudios matricularse, dos rectoras de universidades catalanas quieren mandar un mensaje unívoco: “Calma”.
“Si han estudiado durante toda la secundaria, la selectividad no supone ningún problema porque solo es un paso más. No es el final de una etapa sino el principio de la siguiente. Que se matriculen en el grado que quieran estudiar. Si no es una universidad, será en otra. La vida da muchas vueltas y lo importante es que tengan estudios superiores que les gusten”, explica la rectora de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), Laia de Nadal.
Según las estadísticas oficiales, el abandono universitario se concentra en el primer año que el estudiante pisa el campus. El 22,1% de los alumnos abandona la titulación en la que se matriculó: un 13,1% deja la universidad y un 9% cambia de carrera. Los campus que más deserciones tienen durante el primer año son los virtuales, 56% en el caso de los públicos y casi el 30% en el caso de los privados. Las universidades públicas presenciales tienen una tasa de abandono superior al de las privadas: 17,6% frente a 15,2%.
Las Artes y las Humanidades, seguidas de Ingeniería y Arquitectura, son las áreas que mayor deserción universitaria registran, según ‘Datos y cifras del sistema universitario español’, estadística elaboradora por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Los estudiantes de Ingeniería y Arquitectura son los que más cambian de carrera, seguidos de los de Ciencias.
Ni equivocarse ni perder un año
En la misma línea que la máxima responsable de la Pompeu, la rectora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Ágeles Fitó, asegura que entrar en una carrera, desencantarse y salirse al año siguiente para estudiar otra no es ni equivocarse ni perder un año. “Es empezar un camino y terminar en otro. La mayoría de personas que trabajamos no estamos ocupadas estrictamente en las salidas profesionales de la carrera que escogimos a los 18 años”, explica la máxima responsable de la UOC. “Si nos planteamos un itinerario a lo largo de la vida, puedes dar todas las vueltas que quieras”, añade. Nadal también rechaza con contundencia el término equivocación. “No es equivocarse ni fallar en la elección. Es rellenar más tu mochila, asumir una experiencia útil”, añade la máxima responsable de la UPF.
Grau Obert
Para todos aquellos indecisos, la UPF tiene el programa bautizado como Grau Obert, cuyo objetivo es incrementar la orientación y brindar al estudiante la posibilidad de ‘picotear’ asignaturas de diferentes grados para saber qué les puede gustar más y en qué campo se encuentran más competentes. Al recibir una atención muy personalizada, el cupo no excede de los 30 alumnos y alumnas. «La decisión de qué estudios escoger supone mucha presión a los 17 y 18 años. En los países anglosajones, el primer curso en la universidad es siempre muy abierto», explica la coordinadora del proyecto, Ester Oliveras.
Grau Obert promueve un modelo innovador que permite personalizar los estudios y cursar asignaturas de primer curso de diferentes grados de la UPF durante un año académico. En el tercer trimestre, el estudiante escoge la carrera en la que quiere desembarcar definitivamente. Hace dos años, cuando el Grado abierto cumplió 10, la UPF decidió ampliar el programa de uno a dos cursos.
«No saber qué carrera cursar cuando terminas 2º de bachillerato no es falta de madurez sino todo lo contrario. Es una decisión muy importante y es mejor tomarla sabiendo lo que hay de verdad y no después de leer un simple folleto o viendo un par de vídeos de YouTube»
El estudiante tiene asignado un tutor académico que lo acompaña y orienta en la selección de asignaturas de los ámbitos de conocimiento que le interesan, así como en la elección del grado final en el que se titulará. La UPF recomienda el programa a estudiantes con interés por varias disciplinas, alta dedicación al estudio y voluntad para adaptarse al funcionamiento de diferentes grados. Cuando el alumno desembarca en el ‘grado definitivo’, puede conseguir un ‘minor’ (acreditación oficial) en el resto de asignaturas, explica Oliveras.
«El primer año cursé asignaturas de Ciencias Políticas y también de Derecho pensado que, al final, me decantaría por esos estudios. Pero en el tercer trismestre me di cuenta de que no era lo mío y quise probar Publicidad y Relaciones Públicas, que es, finalmente, en lo que me gradué», explica Anna Maíllo, exalumna de Grau Obert que actualmente está trabajando en agencias de publicidad, presentación de eventos y como docente de Técnicas de oratoria. «No saber qué carrera cursar cuando terminas 2º de bachillerato no es falta de madurez sino todo lo contrario. Es una decisión muy importante y es mejor tomarla sabiendo lo que hay de verdad y no después de leer un simple folleto y ver un par de vídeos de YouTube», concluye Maíllo.
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