Hay amores que duran para toda la vida, aunque muchas veces haya que navegar en el ojo del huracán y realizar sacrificios para que nunca se pierdan. Ese amor puede ser por una persona, por un lugar y hasta por una institución que, desde el año 1980, ha vertebrado parte de la actividad deportiva de un barrio como La Feria, cuna de varios de los mejores talentos futbolísticos que ha visto la Isla. Parte vital de esos ecos de éxitos deportivos se ha sustentado en el amor de una persona que ha dedicado toda su existencia a la AD Barrio Atlántico, como Gonzalo Moreno, quien, tras 60 años ligado al fútbol, se retira. «Quiero disfrutar de la vida y de mi mujer. Todo tiene un principio y un final, y este es el mío», relataba un Moreno emocionado.
Todo comenzó mientras iba junto a su hermano, en Tafira, a los entrenamientos cuando solo tenía cinco años. Ahí emergió la llama de su pasión por el balón, lo que le llevó a ponerse los guantes y convertirse en guardameta. Sin embargo, su ambición nunca tuvo límites y la idea de crear su propio equipo estaba muy presente en sus pensamientos: «Nuestro origen estuvo en Escaleritas, con un club que se llamaba el Chumberas; cuando nos mudamos, el Barrio ya existía y tuvimos que ponerle Atlético Feria. El Barrio lo llevaba Diego Jiménez, pero, al final, me pasó el relevo y me hice cargo con la meta de que ningún niño se quedase sin jugar. No quería que estuviesen botados en la calle, sin hacer nada y viendo cosas que no deberían ver a su edad; para estar por ahí, es mejor que practiquen algún deporte. Y así lo hemos hecho», explicaba en su despacho.
Dos créditos personales y ayudas para todos
Fundado oficialmente en 1980, la entidad siempre ha sido un sitio donde todo el mundo tiene cabida bajo esa filosofía bien marcada, un aspecto que, en muchas ocasiones, le generó más de un problema. La realidad económica del barrio no es, en ocasiones, la más boyante, un aspecto que le llevó a poner en juego muchas cosas para seguir adelante. De hecho, el presidente contaba que tuvo que pedir «dos créditos personales para pagarlo todo. Por suerte, ya he abonado lo que debía, pero lo hice para que el Barrio pudiese seguir con vida. Otras veces, sin que mi mujer lo supiese, cogía dinero de mi propio sueldo para cumplir con los pagos. Aún a día de hoy, si algún padre o madre no puede pagar la cuota, trato de ayudar. También he sido pesado con las instituciones, pero nunca han dejado de sumar. Todos los partidos políticos han puesto su granito de arena y, gracias a ellos, tenemos el campo que tenemos».
Pero cada momento vivido ha merecido la pena. De todos ellos, se queda con el ascenso del Juvenil a División de Honor en 2012.
Estrellas a su cargo
A lo largo de todos estos años, Gonzalo Moreno ha podido ver crecer a jugadores que hicieron carrera en la élite, como Carmelo González, Jonathan Viera, Sandro Ramírez, David Simón o Yeremy Pino, quien podría jugar en apenas un mes el que sería su segundo Mundial con España. «Todos esos jugadores tenían mucho talento y yo, si veo que valen de verdad para dedicarse a esto, los llevo de la mano a la UD Las Palmas, porque es el mejor sitio en el que pueden estar. Ahora hay muchos padres que se creen que sus hijos van a ser el próximo Messi y se los quieren llevar; nunca he tenido problemas con ese tema, les daba la baja y ya está, pero no todos van a llegar. A veces, es preferible que los niños se lo pasen bien. Soy muy honesto», asegura el aún presidente.
Gonzalo Moreno posa sobre el césped del Campo de Fútbol Parque Atlántico. / José Pérez Curbelo
Y, aunque no vistió la elástica de su equipo, Moreno recuerda que Jesé Rodríguez, ahora delantero de amarillo con pasado en un gigante como el Real Madrid o el PSG, le pidió consejo antes de firmar con los merengues siendo todavía un niño: «Le dije que no perdiera esa oportunidad; ese tren que le llegó no podía dejarlo pasar por nada».
Un legado en buenas manos
A sus 80 años, Gonzalo Moreno lo deja con la intención de cambiar un poco su rutina, aunque ya avisa de que no desaparecerá del todo porque, más que sea, va a seguir «pasando por allí a regar y para llevar a mi nieto. Hay gente que me ha pedido que no me marche, que esto no es lo mismo sin mí, pero no hay marcha atrás. Hubo más veces en que quise dejarlo, pero mis hijos y mi mujer, que ha sido mi gran apoyo, me animaron a continuar». Todo queda ahora en manos de Yurena de la Nuez, la presidenta del Guiniguada, que se quedará al frente del Barrio tras un traspaso. La elección ha sido del propio Gonzalo, que rechazó de lleno otras opciones porque considera que ella es la persona «adecuada; es alguien trabajadora y sé que lo va a hacer bien. No tengo dudas; le voy a dar el club saneado y, espero, que con el juvenil en Preferente».
Ahora, una nueva vida se abre paso para un Gonzalo Moreno que, tras haber entregado su corazón a un club cuyo escudo lleva colgado al cuello con un colgante, quiere descansar. Le toca dar un paso al lado con un último sueño antes de marcharse: que el estadio de La Feria lleve su nombre. «Está mal que lo diga, pero ojalá me den ese deseo». Todo sea por una persona que lo dio todo por un barrio y por una entidad que jamás podrá comprenderse sin la figura de un presidente que, por pura herencia paterna, siempre pensó que había que ayudar a todo el mundo.
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