Este jueves la candidata del PSOE-A a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, ha mantenido un encuentro en Rota (Cádiz) con la creadora de contenido Carmen Amores, en el que el acento ha jugado un papel central de la conversación y en el que Montero ha anunciado algunas de las propuestas que, en términos de empleo, quiere promover para fomentar un mayor reparto de la riqueza entre la clase trabajadora andaluza y que retornen los andaluces emigrados.
Del mismo modo, la dirigente socialista ha criticado la política de «foto» del presidente andaluz, Moreno Bonilla, señalando que mientras ella está «deseando de que venga Pedro Sánchez», el líder del PP «no quiera tener actos con Feijóo».
Estas declaraciones se producen en un momento en el que Montero estaba desgranando, ante los 200 asistentes a la conversación entre ambas mujeres, qué Andalucía le gustaría dejar dentro de diez años, donde la justicia social jugaría un papel central en ese ideal. Un ideal en el que la vivienda formaría otro papel central. Al hilo, ha recordado que ante la problemática de la vivienda en España y Andalucía, el PP en el Congreso votó en contra del decreto de prórroga de los alquileres, que en Andalucía afectaba a 360.000 andaluces.
«Ese es Moreno Bonilla», expresó Montero, después de que el presidente andaluz achaque el problema de la vivienda al Gobierno de España mientras que no aplica la Ley de Vivienda estatal y sus diputados andaluces votan en contra de medidas como la citada.
«Él es el protagonista de todas las fiestas. Quiere ser rey mago, quiere ir a las romerías, que le den una medalla. El protagonista de todo», ha criticado. Los andaluces «necesitan un gobernante que dé respuesta a nuestros problemas, que se mojen«, ha expresado Montero, a diferencia del «protagonismo» del líder del PP y sobre las declaraciones del líder del PP sobre el «lío» que supone reformar el Sistema Andaluz de Salud (SAS).
Acento
Por otro lado, Montero también ha denunciado los intentos de sus adversarios políticos, especialmente desde los partidos de derechas, de «ridiculizarla» a través de su acento y su expresividad. La dirigente ha lamentado profundamente que en el debate político actual persista la tendencia de asociar el habla andaluza con la «pobreza» o «lo analfabeto», un estereotipo que ha rechazado de forma tajante, reivindicando en su lugar el orgullo por sus raíces y celebrando que el Gobierno de España «hablara en andaluz» cuando era portavoz.
Como ejemplo de esta campaña de «deshumanización», Montero ha señalado la instrumentalización que la oposición ha hecho de la expresión «chiqui», un apelativo de «cercanía y proximidad» utilizado en un contexto informal que, según ha relatado, sus rivales han convertido en «un meme» para intentar ofenderla y «arrugarla» durante los debates en el Congreso. En esta misma línea, la candidata socialista ha advertido de un claro sesgo de género en estas campañas de descrédito, aseverando que «cuando somos mujeres, se ensañan». Pese a la proliferación de memes sobre su persona, ha defendido la «naturalidad» en la política y se ha negado en rotundo a ponerse «caretas» o disimular su origen para encajar.
Finalmente, Montero ha querido elevar este testimonio personal a una defensa de la «autoestima» del pueblo andaluz. La líder socialista ha hecho un llamamiento a desterrar el complejo de inferioridad, advirtiendo que el talento de la comunidad trasciende el mero estereotipo de ser «graciosos» y es reconocido a nivel general. Frente a quienes fomentan la confrontación territorial o utilizan la identidad como arma arrojadiza, Montero ha reclamado una mayor presencia de andaluces en los espacios donde «se toman las decisiones«, apostando por una sociedad libre de discursos de odio.














