Aunque el operativo sobre la llegada, el desembarco y la cuarentena de los pasajeros del crucero que ha sufrido un brote de hantavirus que ha dejado, por el momento, tres fallecidos y cinco contagiados, no está aún cerrado, las autoridades responsables han adelantado este jueves los principales detalles de cómo será el proceso, con el fin de trasladar un mensaje de «tranquilidad» a la ciudadanía.
La primera decisión importante que se ha tomado en la reunión entre los ministros de Sanidad y Política Territorial, Mónica García y Ángel Víctor Torres, con el presidente canario, Fernando Clavijo, donde el Gobierno central ha tratado de rebajar su malestar, ha sido que el barco no atracará en el puerto de Granadilla (Tenerife), sino que solo «fondeará», por lo que estrictamente no tocará la costa canaria.
Una vez que el crucero llegue a aguas del puerto, efectivos de Sanidad Exterior se trasladarán al interior del barco donde harán una evaluación de las 147 personas a bordo, entre pasajeros y tripulación, con el fin de ratificar su estado de salud, aunque por el momento ninguno tiene síntomas, dado que los cinco contagiados han sido evacuados. Una vez terminada la evaluación de su estado de salud, los pasajeros serán trasladados en lanchas, previsiblemente de cinco en cinco, hasta tocar tierra y de ahí, en vehículos hasta el aeropuerto de Tenerife, donde serán embarcados en aviones hasta sus lugares de origen.
Según ha querido dejar claro la secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, en una rueda de prensa junto con el director general de Salud Pública, Pedro Gullón, los pasajeros «estarán absolutamente aislados de la población civil, viajarán en vehículos aislados y custodiados y estarán en zonas del aeropuerto aisladas». «La población canaria puede tener la absoluta tranquilidad de que no va a haber posibilidad de contacto«, ha remachado.
Ágil y rápido
Además, ha garantizado que los trabajadores que intervengan en la evaluación sanitaria y el traslado llevarán «equipos de protección y van a estar absoluta y totalmente protegidos», en un proceso que, a su juicio, será «ágil y rápido». En cualquier caso, el Gobierno también está barajando otros escenarios, como que de aquí al domingo al mediodía, que es cuando se espera que el crucero llegue a Tenerife, algún pasajero presente síntomas, teniendo en cuenta que ya hay dos personas con síntomas de hantavirus que no se contagiaron en el barco, sino al tener un contacto con la mujer del paciente cero, cuando esta abandondó el barco y antes de fallecer en Sudáfrica.
En el caso de que algún pasajero tenga síntomas, todo dependerá de su estado de salud. Si es leve, lo previsible es que sea trasladado a su país de origen, en un vehículo y avión medicalizado. Pero si su estado es grave y los médicos aconsejan que sea ingresado inmediatamente, «ya se ha hablado con varios hospitales, que tienen unidades de alto aislamiento, por si es necesario su activación». Lo que no ha comentado Gullón es que en España solo hay 17 camas hospitalarias en unidades de aislamiento de alto nivel, una en Tenerife y el resto en la península.
Junto a los pasajeros, será desembarcado el cadáver de la pasajera alemana que falleció el 2 de mayo, cuyo deceso alertó a las autoridades de que en el barco había un brote de hantavirus, un patógeno que no es muy contagioso entre humanos pero sí tiene una letalidad del 40%. El paciente 0, que falleció en el barco, y su esposa, que murió en Sudáfrica, desembarcaron en una escala que hizo el crucero en Santa Elena, junto a 28 pasajeros más, cuyo rastro y el de sus contactos está en seguimiento por parte de la OMS.
Gullón, en cualquier caso, ha restado importancia al desembarco del cadáver. Ha dicho que es «frecuente» que fallezcan personas dentro de los barcos y que «existen protocolos sobre cómo evacuarlos». Asimismo, ha garantizado que el riesgo de contagio de hantavirus para la población en general «es muy bajo«.
Operación compleja
La operación, en cualquier caso, es muy compleja porque hay pasajeros y miembros de la tribulación procedentes de 23 nacionalidades distintas, por lo que se están produciendo «infinidad de reuniones» con los países de origen, según ha detallado Barcones. Algunos de estos países, como EEUU, ya han confirmado que fletarán un avión para recoger a sus compatriotas y el resto tienen las próximas horas para decidirlo. No obstante, si algún Estado decide no fletar un avión, como la naviera del crucero es holandesa, este país ya se ha ofrecido a realizar la operación de repatriación. «Y nadie saldrá del barco hasta que no haya un avión para llevarle a su país de destino», ha garantizado la portavoz de Protección Civil.
En el caso de los 14 españoles, la intención del Ejecutivo es que guarden cuarentena en el hospital madrileño Gómez Ulla. Para ello, Sanidad está preparando «un informe técnico jurídico sobre en qué condiciones tienen que cumplir la cuarentena». La idea es que no tengan contacto con nadie del exterior, pero aún no está decidido cuánto tiempo tendrán que permanecer aislados. La decisión final se tomará en función el último contacto que hayan tenido con los contagiados y teniendo en cuenta el periodo de incubación del virus. «Pero no se va a alargar el proceso más de lo necesario porque sabemos que quieren estar con sus familias lo antes posible», ha indicado Gullón.
El Gobierno ha mantenido contacto con algunos de los pasajeros españoles y el director de Salud Pública ha relatado que, aunque «hay nervios» dentro del barco, «están recibiendo con ilusión su llegada a Canarias» y su situación es «buena». El Ejecutivo confía en que los pasajeros acepten voluntariamente guardar cuarentena pero, si se niegan, asegura que tiene instrumentos legales para obligarles.
Por último, tampoco está aún decidido qué se hará con el crucero una vez sean desembarcados los pasajeros. Según Gullón, se están «ultimando los protocolos» con las autoridades de Canarias e internacionales para ver si es necesario desinfectarlo y si la operación se hace en España o, como pide el presidente Canario, fuera de aguas canarias, una vez el barco llegue a Países Bajos.
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