el impuesto de ser figurante en nuestra propia casa

Caminar por la Explanada o perderse por las faldas del Benacantil ya no se siente igual para el que ha nacido entre estas calles. Alicante, nuestra «Millor Terreta del Món», se encuentra en una encrucijada histórica. Mientras las cifras macroeconómicas celebran récords de ocupación hotelera y del aeropuerto de El Altet mana un flujo incesante de maletas, en la ciudad se respira una inquietud silenciosa. Nos enfrentamos a una realidad incómoda, el éxito turístico que nos da de comer está empezando a devorar el espacio que llamamos hogar.

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