El aumento de los precios de la energía como consecuencia de la guerra en Oriente Medio está «empujando a la economía de la Unión Europea hacia una senda de menor crecimiento y mayor inflación«, ha advertido el comisario de economía Valdis Dombrovskis este lunes tras la reunión del Eurogrupo en Bruselas.
«Estamos en una tendencia estanflacionaria, lo que significa que estamos llevando nuestras proyecciones de crecimiento a la baja y de inflación al alza, pero no estamos en modo de estanflación total en este momento», ha explicado el presidente del Eurogrupo Kyriakos Pierrakakis. Aunque consecuencia directa de la guerra, la situación se ha visto agravada por la «disminución de la confianza», condiciones de financiación «más restrictivas» y una menor demanda externa, ha reconocido Dombrovskis.
«Si observamos las últimas estimaciones preliminares de inflación publicadas el jueves pasado, sitúan la inflación en el 3% en la Eurozona, y está impulsada principalmente por un aumento en los precios de la energía, que han aumentado un 10,9% interanual», ha explicado el comisario. Dombrovskis ha puntualizado que su equipo presentará sus proyecciones de crecimiento de primavera en las próximas semanas.
Bruselas reconoce en cualquier caso que el impacto para la economía «dependerá de la evolución del conflicto» y en particular «de sus repercusiones en el suministro energético y la infraestructura», ha explicado Dombrovskis. Ese impacto dependerá también de las medidas que los gobiernos tomen para hacer frente a las consecuencias de la crisis energética.
Flexibilidad fiscal
Más allá de fomentar las compras coordinadas para evitar competir en el mercado y evitar problemas de suministro, la Comisión ha dejado en manos de los gobiernos buena parte de los esfuerzos para aliviar el impacto de la crisis tanto para los hogares como para las empresas. Bruselas ha dado más flexibilidad a los países para que puedan hacer uso de ayudas de Estado y apoyar a los sectores más afectados.
En este contexto, algunos países como Italia piden poder hacer uso de la cláusula de escape nacional de las reglas fiscales, para que las medidas de apoyo a los colectivos y sectores afectados por la crisis no cuenten para el cálculo del déficit y la deuda pública, a efectos de las normas presupuestarias europeas. Algo que, de momento, la mayoría no ve necesario, como sí ha ocurrido para aumentar el gasto en defensa.
«Desde la Comisión Europea planteamos la necesidad de utilizar las flexibilidades existentes en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y permitir que los estabilizadores automáticos funcionen», ha dicho Dombrovskis. El letón ha subrayado que los gobiernos europeos deben tomar medidas, pero estas deben ser «temporales», «específicas» y respetar los planes de ajuste estructural nacionales.
«Las expectativas de una rápida desescalada de la crisis en Oriente Medio no se han confirmado», ha dicho Pierrakakis, que ha llamado a abordar la situación con «realismo y responsabilidad». El griego ha insistido, como Dombrovskis, en la importancia de tomar medidas, respetando las reglas fiscales. «A pesar de los desafíos, Europa parte de una base sólida. La zona euro ha demostrado su capacidad de adaptación», ha dicho.
Bruselas, en cualquier caso, vigila de cerca la situación. «Estamos preparados para ajustar esta respuesta política según sea necesario», ha dicho el comisario.
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