El Valencia CF se ha convertido en un habitual de la lucha por la salvación por decisión propia. La galopante devaluación deportiva temporada tras temporada generada por la negligente gestión de Meriton Holdings y sus ayudantes ha alejado al club de las posiciones de arriba, del dinero de la televisión y del de las competiciones europeas, generando cada año una peor plantilla. Este curso, a pesar de los esfuerzos por enmascarar la realidad y de empezar el proyecto hablando de ‘élite europea’, no ha sido diferente y el último tercio del curso ha tenido una serie de partidos que demuestran la ausencia total de ambición y el asentamiento de la entidad en la zona baja de la tabla.
Y es que en las últimas jornadas el Valencia CF ha tenido infinidad de oportunidades de sellar la permanencia y mirar hacia arriba y las ha ido desaprovechando de forma casi sistemática ofreciendo una imagen pésima, de equipo al que han inoculado una mentalidad muy perdedora y que va a estar prácticamente hasta el final mirando resultados de otros equipos, generando una agonía en el aficionado que hace jornadas que le podía haber evitado.
Carlos Tartiere, primer tiro al pie
El primer gran tiro al pie fue la visita al Carlos Tartiere. El Valencia llegaba a casa del colista de la clasificación con siete puntos de ventaja sobre el descenso y la acabó con una renta de seis por los resultados de los demás equipos. En caso de vencer, los blanquinegros habrían colocado un más nueve al descenso y se habría puesto a dos de la octava plaza, pero hicieron un partido bochornoso y con muy poca intención.
Disputa de balón en el Real Oviedo – Valencia CF / LaLiga
Contra el Celta, alérgicos a la ambición
La reacción a ese resultado llegó contra el Sevilla FC ganando en el Sánchez Pizjuán, dejando al equipo ante una nueva oportunidad de alejar fantasmas e incluso iniciar un debate de mayor calado. El equipo jugaba contra el Celta de Vigo en Mestalla siete por encima de la salvación y con la posibilidad de ponerse a tres del sexto en caso de ganar… Pero nuevamente cayó con estrépito y una falta de ambición palpable. Se fue al descanso con ventaja y la posibilidad de autoconvencerse de que estaba a 45 minutos de cambiar su realidad, pero no quiso. Salió a verlas venir y el conjunto celeste le remontó por la vía rápida.
Cinco puntos perdidos con dos rivales directos
Venían dos partidos contra rivales directos, dos nuevas oportunidades para dejar la agonía atrás y el equipo volvió a decepcionar. Contra el Elche CF, equipo que marcaba el descenso y al que podía dejar a nueve de distancia más el golaveraje, perdió, contribuyendo a su reacción y permitiéndole ponerse a tres sin golaveraje. Tiro al pie mayúsculo. Frente al Mallorca, por otra parte, nuevamente el Valencia especulativo y que no reacciona hasta que le golpean acabó sacando un empate insuficiente para ‘escapar’ de la zona de abajo.
El partido contra el Girona, resuelto gracias a una mano salvadora de Dimitrievski en el último suspiro, colocaba al Valencia de nuevo ante su gran oportunidad: partido en Mestalla, contra un Atlético de Madrid con la cabeza en al Champions y con una alineación plagada de jugadores de la cantera y que compiten en la tercera categoría del fútbol español.
El único equipo sin aprovecharse del Atlético de Madrid ‘B’
El Valencia, lejos de sacar rédito de una oportunidad que sí aprovecharon jornadas antes Sevilla FC y Elche CF, hizo el ridículo en casa y ahora enciende velas para que el Sevilla FC no gane en casa a la Real Sociedad y acabe la jornada a tres del descenso con cuatro partidos muy complicados por jugarse (Athletic Club, Rayo Vallecano, Real Sociedad y FC Barcelona). A sufrir… por propia incompetencia.













