Aplausos y vítores en el pleno del Congreso. Se acaba de aprobar en el hemiciclo de la Cámara Baja una iniciativa del Partido Popular en la que exigen al Gobierno cumplir con un calendario sobre infraestructuras hídricas en Andalucía. Ese entusiasmo, por el tema que trata, suele ser más propio del Senado, con representantes autonómicos más ligados al territorio, que de la Cámara Baja. Sin embargo, a las puertas de las elecciones andaluzas, la disputa por imponerse en la comunidad autónoma más poblada y la que más escaños reparte en el Congreso y en el Senado, impregnan todos los debates a nivel nacional.
Pequeños retoques al margen, Andalucía reparte la friolera de 61 escaños en la Cámara Baja y 12 asientos en la Alta. Las cifras, poniéndolas en comparación con el resto de territorios son significativas. En las elecciones de 2023, Catalunya repartió 48 escaños, 13 menos que Andalucía, y Madrid, la comunidad uniprovincial más poblada, dispone de 37 asientos en el Congreso. Con estos datos, los andaluces tendrían a su disposición más diputados que los que componen actualmente los grupos parlamentarios de Vox (33) y Sumar (26) juntos.
La disputa por el territorio, por tanto, es clara. En 10 de las 14 elecciones que se produjeron desde el final del franquismo, quien ha logrado un mayor número de escaños en Andalucía ha gobernado a nivel nacional. Las excepciones es la legislatura constituyente, en 1977, y las dos en las que logró la victoria José María Aznar, cuando los electores andaluces optaron por el PSOE, y la de 2023, cuando el PP logró más asientos en el Congreso pese a que terminó gobernando Pedro Sánchez. En esta última ocasión, el PSOE cosechó menos escaños que los populares a nivel nacional, pero se valió de los apoyos independentistas y nacionalistas.
En esta dinámica, esta misma semana se ha debatido en el Congreso una proposición para reformar la Constitución y blindar el derecho al aborto voluntario a propuesta del Gobierno. Tanto los partidos de la oposición como sus aliados han criticado que las intenciones del Ejecutivo eran introducir el debate en la campaña electoral andaluza. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, también aprovechó la sesión de control al Gobierno de esta semana, la última antes de los comicios, para introducir la huelga en sanidad, una cuestión que lleva meses impactando en el debate político andaluz.
Senadores electos y por designación
Aun así, donde mayor impacto directo tendrán estas elecciones es en el Senado. Una vez se celebren los comicios y se constituya el Parlamento de Andalucía se deberá realizar el reparto de senadores por designación autonómica. A los andaluces les corresponde, actualmente, 9 asientos en la Cámara Alta que son elegidos por las cortes autonómicas, uno más que Catalunya y dos más que Madrid. Tras los comicios regionales de 2023, el PP sentó a cinco de sus parlamentarios en el Senado, el PSOE a tres y Vox a uno de los dos senadores de los que dispone ahora mismo.
El nuevo reparto no hará peligrar la mayoría absoluta de los populares en la Cámara Alta, pero puede marcar la tendencia de cara a 2027, fecha hasta la que Pedro Sánchez quiere esperar para instalar las urnas en todo el país. Salvando las dos comunidades insulares y Ceuta y Melilla, cada provincia reparte 4 escaños en el Senado, lo que vuelve a situar a Andalucía (8 provincias) como una de las comunidades que más escaños pone en juego, 32 frente a los 36 de Castilla y León (9 provincias). Una diferencia que se compensa sobradamente con los senadores por designación autonómicos, donde los castellanoleoneses solo eligen a tres.
Tan solo esta semana, en la Cámara Alta se han debatido hasta seis iniciativas distintas relativas a Andalucía. Desde preguntas al Gobierno sobre las políticas activas de empleo o el reparto de ayudas a los armadores de esta comunidad al número de jueves o los planes para el centro territorial de Radiotelevisión Española en Andalucía. Una disputa que, además de simbólica, por ser la que más habitantes tiene, es también determinante en la aritmética parlamentaria nacional.
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