Gianni Infantino trata en los últimos años de presentarse cada vez más como un estadista internacional, apareciendo en actos de relevancia política, en particular al lado de Donald Trump, para el que creó el Premio FIFA de la Paz, pero sus poderes diplomáticos a través del fútbol tienen un límite que él no parecer saber aún medir.
En el congreso anual de la organización que preside, celebrado en Vancouver, quiso anunciar que presentaría su candidatura a un tercer mandato con una imagen de impacto. Subió al escenario al presidente de la Federación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, y al vicepresidente de la Federación Israelí, Basim Sheikh Suliman, y quiso unir sus manos. El representante palestino se negó en redondo y abandonó el escenario para evitar posar al lado del israelí. Fue un momento incómodo y extraño.
Según reveló la delegación palestina, Rajoub dijo a Infantino: «No puedo estrechar la mano de alguien a quien los israelís han traído para encubrir su fascismo y genocidio. Estamos sufriendo».
Infantino, igualmente, hizo su anuncio. El año próximo, en el congreso de Rabat, buscará su tercer mandato, algo que no sorprendió a nadie. El dirigente suizo, curiosamente, fue elegido como presidente reformista para sustituir al desacreditado Sepp Blatter en 2016 y de lograr la reelección permanecerá en el cargo durante 15 años. Para ello consiguió que previamente se modificaran los estatutos de la FIFA para que solo las legislaturas completas contaran para el límite de tres mandatos.
«Tenemos que unir a la gente»
El presidente de la FIFA habló también de la situación de la selección de Irán. Ratificó que participará en el Mundial 2026 que se disputa este verano en EEUU, Canadá y México. «Permítanme comenzar confirmando de inmediato, para aquellos que tal vez quieran decir o escribir algo más, que por supuesto Irán participará en la Copa Mundial de la FIFA 2026«, afirmó. «Y por supuesto, Irán jugará en los Estados Unidos de América. La razón es simple: tenemos que unirnos. Tenemos que unir a la gente».
El presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, indica a Gianni Infantino que no piensa estrechar la mano del reresentante israelí, en Vancouver. / BOB FRID / EFE
Infantino pareció ignorar no solo el conflicto alrededor del estrecho de Ormuz, sino la ausencia de representación de Irán en el congreso de Vancouver. Una delegación de tres miembros de la Federación persa viajó a Toronto el martes, pero a uno de ellos se le denegó la entrada en Canadá. Los otros dos, en un acto de protesta, se negaron a asistir a la cita de la FIFA.
Según medios iranís, el hombre al que no se le permitió cruzar la frontera canadiense fue al presidente de la Federación, Mehdi Taj. La mediación de la FIFA resultó infructuosa. Una situación que puede repetirse con EEUU durante el Mundial, pese a la afirmación categórica de Infantino. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró la semana pasada que los jugadores iranís serán bienvenidos, pero indicó que algunos miembros de su federación podrían tener dificultades para acceder al país.
Trump, por su parte, manifestó este jueves que el presidente de la FIFA le dijo que podía decidir lo que quisiera sobre permitir o no la entrada en el país de la selección de Irán. «Gianni es fantástico. Es amigo mío, y hablamos del asunto; me dijo: ‘Haz lo que quieras. Puedes aceptarlos. Puedes no aceptarlos. No tienes por qué tenerlos'», aseguró en un acto celebrado en la Casa Blanca.
En defensa de los altos precios
Irán comenzará su andadura en el Mundial contra Nueva Zelanda en Los Ángeles el 15 de junio, donde también jugará contra Bélgica el 21 de junio, antes de cerrar el Grupo G contra Egipto en Seattle. Si Irán y EEUU terminan segundos en sus respectivos grupos, se enfrentarán en dieciseisavos de final en Dallas.
En Vancouver, Infantino afrontó críticas por los elevados precios de los partidos del Mundial. Defendió el controvertido proceso de venta, con tarifas dinámicas, asegurando que la FIFA ha recibido 500 millones de solicitudes de entradas y que el 90% ya se han agotado, reservándose algunas para el futuro.
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