Wall Street ha subido este jueves (Dow Jones:+1,62%; S&P500:+1,02%; Nasdaq:+0,89%), en una jornada en la que el mercado ha digerido las últimas noticias que llegan de Oriente Próximo, la decisión de tipos de interés de la Reserva Federal (Fed) y la última tanda de resultados corporativos.
En la sesión, el S&P 500 ha renovado sus máximos históricos y ha cerrado su mejor mes desde 2020, con una ganancia del 10,42%. Abril ha deparado fuertes compras para el resto de índices, con una subida del 15,29% para el Nasdaq y del 7,14% para el Dow Jones.
En primer lugar, las tensiones en Irán siguen en aumento tras los últimos informes que llegan desde Estados Unidos. Según una información de ‘Axios’, el Mando Central de EEUU iba a presentar a Donald Trump planes para una posible acción militar contra Irán, citando a dos fuentes con conocimiento del asunto. Esto ha presionado los precios del crudo, llevando al barril de Brent a alcanzar un máximo de los últimos cuatro años.
‘The Wall Street Journal’ también informó en los últimos días que el presidente estadounidense pidió a sus asesores preparar un posible bloqueo naval prolongado de EEUU en el estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que circula una quinta parte del suministro mundial de crudo y gas. De acuerdo con estas fuentes, Trump optará por continuar presionando la economía y las exportaciones de petróleo de Irán impidiendo el transporte marítimo hacia y desde sus puertos.
Anteriormente se informó que Trump había rechazado la propuesta de Teherán de reabrir el estrecho de Ormuz, señalando que el bloqueo naval seguirá vigente hasta que se alcance un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, algo que Irán pide aplazar para reabrir el estrecho.
FED
Por el lado del banco central, al mercado parece no haberle convencido demasiado la decisión de tipos de interés de la Fed.
La cuestión no está en el fondo, sino en la forma: la pausa que llevó a cabo el organismo estaba ampliamente descontada, pero la elevadísima fragmentación en la votación ha puesto en alerta a los inversores. Y es que la Fed ha mostrado su mayor nivel de discrepancia desde 1992 debido al voto en contra de Stephen Miran, así como a las reticencias de Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan de no apoyar un «sesgo de flexibilización en la declaración en este momento».
«Argumentaron que era demasiado pronto para señalar una relajación mientras las perspectivas de inflación siguen siendo inciertas. Esta divergencia podría complicar la comunicación de la Fed bajo el nuevo presidente, especialmente a medida que evolucionan las expectativas de política monetaria», señala Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank.
Toda esta narrativa de potencial flexibilización se fundamenta en la llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Fed en sustitución de Jerome Powell, quien ha asegurado que seguirá formando parte del organismo en calidad de gobernador. No obstante, los analistas creen que el candidato de Trump para presidir el banco central más poderoso del mundo no tiene un trabajo fácil a la vista de la fracturación existente en el seno del organismo.
Además, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE) han mantenido su política sin cambios, cumpliendo así las expectativas del mercado.
La agenda macro de este jueves ha incluido el deflactor de consumo privado PCE, que ha subido en marzo al 3,5% interanual, desde el 2,8% de febrero, por lo que iguala las previsiones del consenso. También se ha publicado el PIB del primer trimestre, que ha mostrado un avance del 2%.
EMPRESAS Y OTROS MERCADOS
En el plano empresarial, el mercado ha digerido las cuentas de Meta Platforms, Microsoft, Amazon y Alphabet, todas presentadas tras el cierre. En general, los resultados fueron sólidos, excepto en el caso de Meta.
Ozkardeskaya indica que Microsoft, Amazon y Google registraron un fuerte crecimiento en sus divisiones de nube, ya que continúan respaldando múltiples modelos de inteligencia artificial (IA, diversificando así los riesgos individuales.
Amazon, por ejemplo, logró su mayor crecimiento en la nube en más de tres años, con un gasto que superó las expectativas de los analistas. Google, por su parte, superó las previsiones y Azure, la nube de Microsoft, registró un crecimiento del 39%, reforzando la idea de que el enorme gasto en IA ya se está traduciendo en ingresos. Meta, sin embargo, cayó con fuerza en las horas posteriores al cierre tras anunciar un mayor gasto, proyectando ahora entre 135.000 y 145.000 millones de dólares.
El problema, dice esta experta, es de puro «posicionamiento»: Meta es, esencialmente, una apuesta única, invirtiendo fuertemente en su propio ecosistema, mientras que las otras tres están suministrando infraestructura, ofreciendo potencia de cálculo y chips para beneficiarse de la expansión más amplia de la IA.
«En esta etapa, Meta parece una apuesta más concentrada y arriesgada, especialmente a medida que se intensifica la competencia», apunta. No obstante, Ozkardeskaya cree que la tendencia sigue siendo positiva para las acciones expuestas a la IA. «El fuerte crecimiento de los ingresos en la nube sigue validando la narrativa de adopción de la IA, lo que a su vez respalda la demanda de fabricantes de chips», añade.
Hoy será el turno de Apple, un evento que para Lale Akoner, analista global de mercados de eToro, supondrá la guinda a «la prueba de estrés definitiva» para los mercados, ya que las cinco tecnológicas que rinden cuentas esta semana «representan aproximadamente una cuarta parte de la capitalización bursátil del S&P 500».
«Lo más importante en estos resultados es la perspectiva de inversión de capital, los comentarios sobre la monetización de la IA y la evolución de los márgenes. Los costes operativos son el principal obstáculo para los márgenes en la era de la IA. En última instancia, todo se reduce al poder de fijación de precios: si el aumento de los costes se puede trasladar a los clientes», explica.
En otros mercados, el petróleo Brent ha caído a 114,09 dólares (-3,34%). El euro ha ganado terreno frente al dólar (+0,50%, $1,1737) y la onza de oro ha sumado un 1,63%, hasta 4.635 dólares. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha bajado al 4,398% y el bitcoin ha sumado un 1,21%, hasta 76.360 dólares.











