Dicen algunos expertos en materia musical que todo lo que vino después de Bach es cosmética. Gustos aparte, lo que nadie puede negar es que sus obras constituyen una de las cumbres de la cultura occidental. Cada dos o tres años la Orquesta y Coro de RTVE incluye en su programación ese monumento que es La Pasión según san Mateo. La grabación realizada en el Teatro Monumental suele llegar a unas pantallas con un mes de decalaje. Pero mereció la pena esperar.
Los tiempos cambian, y aunque la obra perdure con la misma hondura de siempre, por suerte, la tecnología que nos la hace llegar se supera hasta límites insospechados. Ahora las cámaras son autónomas. Permanecen semiocultas entre la orquesta y los coros, sin necesidad de que ningún camarógrafo las acompañe. La señal en Alta Definición es impecable, y cada aria, cada solo instrumental, cada movimiento del director es captado en primerísimos planos que revelan una enorme emoción.
Haciendo pedagogía, de vez en cuando aparecen unos rótulos que explican datos muy curiosos que contextualizan la obra que estamos escuchando. Nos hemos acostumbrado a que La Pasión según san Mateo no nos acompañe durante la programación de Semana Santa, como sí lo hacen Ben-Hur, La túnica sagrada o Quo Vadis. Una verdadera pena porque si adecuado es el cine no lo es menos el repertorio musical propicio para estas fechas.
Hay que felicitar al equipo que hace posible Los conciertos de la 2, desde Manuel Ventero y Benjamín Núñez hasta el último de sus técnicos, por haber elevado tanto el nivel de las transmisiones. Tanto es así, que no tienen nada que envidiar a las exquisiteces que proceden del canal Arte. Viniendo de las limitaciones que suponía la baja definición, formato en las que se emitieron hasta hace muy poco, hemos tocado el cielo.
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