Basta con repasar la trayectoria del estudio Wargaming para darse cuenta del cuidado extremo con el que tratan sus productos. Comenzaron con ‘World of Tanks’, un innovador título en su momento, que se lanzó hace la friolera de 16 años, pero que sigue brindando horas de diversión a sus jugadores. Su popularidad se apoyaba en el modelo free-to-play, un gran acabado gráfico, un modo de juego directo y unas recompensas muy bien estudiadas.
Cinco años después llegó ‘World of Warships’, la obra que tomó el relevo repitiendo éxito, aunque en esta ocasión trasladando la fórmula a los océanos y el mar. En 2013 lanzaron el título que cierra la trilogía, ‘World of Warplanes’, esta vez con un resultado más irregular.
Este año la desarrolladora regresa a un formato más ligado a sus orígenes con ‘World of Tanks: HEAT’ que, a pesar de ser completamente independiente de ‘World of Tanks’, conserva su denominación. Por supuesto, se trata de un videojuego basado principalmente en tanques, pero la casa de entretenimiento trata de esquivar esta denominación al referirse a una fórmula con “vehículos de combate”, ya que incluyen vehículos que no son propiamente tanques.
World of Tanks HEAT / .
Un nuevo formato
Para empezar, conviene precisar que no estamos ante una secuela de ‘World of Tanks’, más bien se trata de un formato completamente nuevo con mecánicas y elementos muy distintos, como demuestra la figura de los Agentes. En esta beta de ‘HEAT’ se disputaron partidas 5 contra 5 y 10 contra 10, en varios modos de juego, muy parecidos a los de un shooter convencional.
Durante la beta, el personaje que más hemos usado ha sido Hound. Una de sus habilidades consiste en desplegar un tanque señuelo que sirve para distraer a los enemigos y que, al ser destruido, devuelve algunos puntos de salud. Además, ese señuelo puede utilizarse como cobertura para protegerse de los primeros disparos en pleno enfrentamiento. El juego permite dejar hasta tres a la vez.
La importancia de los agentes
La beta contaba con ocho agentes, donde cada uno aporta diferentes habilidades a su tanque. Kent, por ejemplo, es capaz de disparar cohetes o descargar todo su cargador cuando las cosas se ponen feas. También hay francotiradores, la opción de usar ametralladoras, lanzar ataques de napalm o convertir tu tanque en un ariete. Hemos contado hasta 18 habilidades básicas y definitivas, a las que se suman las mejoras disponibles para cada tanque mediante módulos de utilidad y equipamiento, capaces de hacerlos más rápidos o más letales. Por supuesto, la única forma de conseguirlas es ganar partidas.

World of Tanks HEAT / .
Lo que dejan entrever las primeras partidas de ‘World of Tanks: HEAT’ es una capacidad de evolución y mejora de personajes y vehículos casi infinita, un rasgo ya presente en anteriores juegos de Wargaming que les ha servido para mantener vivo el interés con el paso del tiempo.
Tiempo de juego
‘World of Tanks: HEAT’ entra muy bien por los ojos y se deja manejar con facilidad casi desde el primer minuto. En muy poco tiempo ya te has hecho con los controles y con la lógica de las partidas, aunque sacarle todo el partido exigirá muchas horas. En las primeras partidas, sus mecánicas no presentan obstáculos aparentes y el aprendizaje pasa por familiarizarse con los escenarios, controlar los puntos de dominio y sumar puntos para tu equipo.
A medida que avanzan las partidas, aprendes a sacar más partido a las habilidades de los héroes y usarlas con mayor intención en los primeros choques. En una fase posterior, dominar cada una de ellas y potenciarla será necesario para seguir creciendo dentro del juego, y ahí es donde ‘HEAT’ quiere sostener el interés, con una cantidad enorme de mejoras, casi inabarcable.
En definitiva
‘World of Tanks: HEAT’ es un juego pensado para retener al jugador a partir de una fórmula accesible y de un progreso continuo. Tiene muchos elementos que funcionan bien, pero quizá le falta uno, esa pizca de carisma que sí tenían sus antecesores y, por supuesto rodaje, ya que, aunque pretende ser una experiencia diferente, no la entenderemos en su conjunto hasta haber jugado muchas horas. Si consigue que el jugador supere esa barrera, puede que estemos ante un juego capaz de durar mucho tiempo.
















