La mayoría de los análisis sobre el esfuerzo económico para acceder a una vivienda tanto a través de la compra como en alquiler ofrecen una panorámica muy general de la situación. Comparan el salario medio con el precio medio también de los inmuebles o los contratos de arrendamiento. Un dato relevante para ilustrar la problemática actual del mercado inmobiliario, pero muy parcial por las grandes variaciones en el coste de los pisos y de las casas dentro de un mismo territorio como Galicia y la brecha salarial entre los diferentes grupos de población. Especialmente en el caso de los alquileres, donde los hogares con menores ingresos son el perfil mayoritario.
El pago de la mensualidad absorbió el 28,4% del sueldo en la comunidad en 2025, según el balance que acaba de publicar el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS). El bocado roza ya el 35% en el caso de la ciudad de A Coruña; el 33,4% en Vigo; el 31,9% en Pontevedra; y el 31,3% en Santiago. El indicador no ha parado de subir desde el inicio del bum de los arrendamientos a partir de 2015. También lo está haciendo la exposición al riesgo, cuando la renta supera un tercio del sueldo. Aunque el dato general de Galicia aguanta todavía bajo el umbral de posibilidad de impago, Vigo y A Coruña ya lo han saltado. En las adquisiciones de vivienda, los dos parámetros tocan máximos de los últimos diez años, pero están más alejados de los niveles de riesgo.
Encontrar una vivienda asumible se ha convertido en un quebradero de cabeza. A lo largo de los últimos doce meses, el 7,4% de los gallegos (175.500) la han buscado, pero no pudieron cambiar de domicilio. El 71,4%, más de 125.000 residentes, se quedaron con las ganas por culpa del precio «excesivo», como recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE) en la radiografía sobre las dificultades de acceso a la vivienda divulgada este lunes. La razón principal para no dar el paso para otras 7.500 personas fueron las condiciones del inmueble, que no tenía los requisitos que buscaban. Cerca de 6.700 no cumplían con las condiciones necesarias para alquilar o comprar.
En todo el país
El porcentaje de personas que buscó y no encontró en toda España alcanza el 7,6%. A la cabeza de los problemas para lograr una vivienda asumible figuran Baleares (10,6%) y Madrid (10,2%). En el lado contrario están Extremadura (3,9%), Castilla-La Mancha (5,3%) y Aragón (5,45). El mal de los precios es común a todos los grupos de edad, pero el mayor problema se da entre los 30 y los 44 años (70,8%).
El 93,4% de los jóvenes de 18 a 25 años en España convive con alguno de sus progenitores y el 44,3% entre los de 26 a 34 años. En esta segunda horquilla de edades, la primera causa para no emanciparse viene de las limitaciones económicas y de acceso a la vivienda. Casi el 35% no se puede permitir alquilar y el 12,7% comprar. El 13% asegura que está ahorrando para hacerlo.
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