CATÁSTROFE NUCLEAR | De Alemania a Formentera huyendo de la lluvia radioactiva de Chernóbil

A finales de abril de 1986, llovió durante días. Jugábamos fuera, porque eso es lo que haces cuando eres niña. En el bosque recogíamos setas. La tierra, pesada y empapada; las cestas, llenas. Entonces, la radio local Bayern 3 habló de un accidente en un reactor nuclear. De repente, la lluvia necesitó un adjetivo. Ahora era ácida. No ácida como el vinagre. Ácida como: ‘quedaos dentro’.

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