Nadie ha dirigido más partidos que él en Primera Federación. Vicente Parras protagonizará en el banquillo visitante del Rico Pérez su encuentro número 160 como técnico en la nueva tercera categoría del fútbol nacional. Y no lo ha hecho al frente de grandes proyectos, sino lidiando con las limitaciones extremas, gestionando proyectos modestos a los que él sabe dotar de crédito deportivo. Este domingo vuelve a Alicante, al estadio en el que ha visto mucho fútbol desde la grada estudiando a rivales y sopesando posibles destinos una vez cerró su lúcida etapa en el Alcoyano, entre ellos el Hércules.
Una década después de su debut en el Elche Ilicitano, Parras, a sus 50 años, puede presumir de que el conjunto blanquiazul aún no le ha ganado ningún partido. Se han cruzado en seis ocasiones, en tres salió victorioso el preparador alicantino (dos con el Ontinyent y una con el Teruel), y en las otras tres el duelo finalizó en tablas. En el último precedente, en Pinilla, se impuso al bloque que entonces tutelaba Rubén Torrecilla (2-1), que nunca dio con la fórmula para batir a Parras.
Ahora el hombre que ha hecho de la sencillez una virtud esencial en el juego, pone a prueba la idea de juego de Beto Company en un momento delicado, después de tres semanas sin marcar un gol, con un solo punto sumado de nueve posibles y tres puntos por detrás de un plantel armado con bastante menos dinero al que enviaste a uno de tus valores jóvenes, Rafa de Palmas, que no puede medirse con sus excompañeros por contrato, para seguir formándose bajo la dirección de un entrenador sensato, resistente, que es capaz de ilusionarse con muy poco y hacer brillar a sus jugadores.
Pese a ser octavo en liga, y viajar a Alicante a seis puntos del «play-off», una zona en la que ha estado seis jornadas (la última vez en la 28ª siendo un recién ascendido), Vicente Parras no pierde de vista la meta: «Tenemos que terminar de amarrar la salvación, que está ahí. Y si podemos, clasificar para la Copa del Rey», afirma.
Aspecto mental
Restan cinco fechas «y ahora es el momento de recoger los frutos de lo que has hecho durante toda la temporada», recuerda el entrenador del Teruel. «Ahora hay que saber jugar con las necesidades de los rivales. Estas semanas son muy duras, sobre todo para los equipos de abajo. Pero también para los de arriba, que tienen que demostrar frente a su público su capacidad de responder cuando de verdad toca. Lo táctico cuenta, pero el aspecto psicológico mucho más«, advierte Parras, que define a su equipo como un «bloque muy maduro que sabe lo que tiene que hacer en cada momento para puntuar».
«Habríamos firmado estar así a principio de curso, y creo que no llegamos saturados a este momento del campeonato, así que estamos muy contentos porque afrontamos este tramo bien de cabeza y de piernas», subraya el exentrenador del Alcoyano.
Regresar al Rico Pérez siempre es u momento singular en la vida de Parras. «Con independencia de sus circunstancias puntuales, es un club de fútbol profesional. Para nosotros, como equipo, es una muy buena plaza en la que mostrarnos. Traernos los tres puntos de allí, de ese escenario, nos reforzaría aún más», preocupado porque sus futbolistas entiendan que su objetivo real está cumplido y se dejen ir en la recta final de la liga.
«Vamos a demostrar que sabemos ganar en campos grandes y bonitos», avisa el técnico con más partidos dirigidos en Primera RFEF que vivirá en Alicante, delante de su gente, su encuentro número 160 desde 2021 porque él sí estuvo en su fundación. El Hércules se lo perdió, arrancó en Segunda RFEF esta extraña revolución ideada tras el covid por el defenestrado Luis Rubiales.














