Tener coche propio sale caro. Más allá de la inversión inicial en la compra –que no está al alcance de todos los bolsillos–, los propietarios de vehículos se enfrentan año tras año a una lista de gastos que no hace más que crecer como consecuencia de la inflación. El seguro y el impuesto de circulación son dos cuestiones que los conductores están obligados a asumir tras la compra, pero no son las únicas. El alquiler del garaje, la gasolina, la limpieza o las revisiones en el taller también entran en la ecuación, y cada vez son más caras.
Entre una cosa y otra el gasto anual de mantener un vehículo en Canarias ronda los 1.800 euros. Una cantidad que no incluye gastos coyunturales como la gasolina –cada vez más cara–, el pago de parkings en la calle, la zona azul o el mantenimiento en el taller. Un desembolso que podría multiplicarse en caso de necesitar una reparación por accidente. El gasto lleva a replantearse si tener coche sale rentable.
Llenar el depósito
Llenar el tanque es el gasto recurrente de los propietarios de vehículos. La parada en la gasolinera es –con más o menos frecuencia– obligatoria para los conductores, que las últimas semanas han estado sufriendo el impacto de la inflación en los carburantes como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo.
La gasolina 95 ha subido en un año un 23%; la 98, un 19%; y el diésel, un 39%. Los que utilizan un coche compacto con unos 45 litros de tanque han pasado de gastar 54 euros hace un año a unos 66 euros para llenarlo. Y el salto es más brusco en los vehículos de gasoil. Repostar un coche diésel de 65 litros cuesta hoy 30 euros más que hace un año.
Para encontrar un repunte de esta intensidad en los precios hay que remontarse a 2022, cuando el estallido de la guerra en el este de Europa provocó una escalada sin precedentes en los costes energéticos. Las gráficas ahora son alarmantes y, por el momento, es imposible calcular dónde está el techo de la subida.
Seguro
Contar con un seguro es un requisito indispensable para la circulación de cualquier vehículo y uno de los grandes gastos anuales de los conductores. Todo depende de las condiciones contratadas y de los siniestros, pero el gasto suele estar entre 300 y 500 euros. En un «todo riesgo sin franquicia», las cifras son superiores y pueden alcanzar los 800 euros al año. «El abanico es muy amplio y se adapta al bolsillo del cliente», afirman expertos del sector.
Canarias –junto a Extremadura y Aragón– es una de las autonomías con los seguros más económicos. Por debajo de la media del país, fijada en 403 euros. ¿Cuál es la razón? Las causas de la diferencia entre comunidades son varias, pero una de las claves está en el tipo de póliza que contratan los conductores en cada región. Depende de la modalidad de seguro elegida o de las coberturas adicionales.
Canarias cuenta con más de 1,8 millones de vehículos en circulación, lo que supone una de las mayores densidades del país. Muchos conductores descartan «dar vueltas» cuando se trata de aparcar y recurren a aparcamientos de pago que pueden superar los tres euros por hora. También existe la opción de la zona azul, donde estacionar dos horas cuesta 1,65 euros.
Impuesto de circulación
El Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) es otro de los gastos obligatorios. El tributo municipal depende de cuestiones como la cilindrada, el tamaño, la antigüedad, el tipo de motor y la ciudad de matriculación. El coste en las Islas oscila entre 30 y 200 euros, siendo Santa Cruz de Tenerife la capital con el impuesto de circulación más bajo del país.
Para ahorrarse el disgusto de tener que buscar aparcamiento a diario, muchos conductores isleños optan por invertir en la compra de una plaza de garaje. Una decisión que tampoco está al alcance de todos los bolsillos. El Archipiélago cerró el 2025 con un alza del 20,4% en el precio medio de las plazas de garaje, al pasar de 12.887 euros en 2024 a 15.520 euros en 2025, según el estudio Precios de los garajes en venta en España en 2025. Y para el que alquila tampoco mejora el escenario. El coste mensual oscila entre los 70 y los 100 euros, lo que supone entre 840 y 1.200 euros al año.
Mantener el vehículo libre del rastro que deja la lluvia o la calima también cuesta lo suyo. Y cada vez más. El precio de los servicios de lavado ha subido en los últimos años. «Ha subido todo. El transporte del agua, los productos químicos, todo», afirma el dueño de una empresa de lavado de coches en Canarias. «Cuando sube la gasolina, sube todo, y nosotros hemos tenido que subir un poco también, porque, si no, es imposible aguantar», admite. Actualmente, el autolavado –con secado, aspirado…– ronda los diez euros, mientras que el servicio realizado por profesionales parte desde los 30. «No paramos de trabajar, la demanda es altísima», asegura.
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