Han pasado más 16 años y al escuchar a Mariano Rajoy en la sala de juicio oral de la Operación Kitchen es como retroceder en el túnel del tiempo. ¿Por qué 16 años? Porque en febrero de 2009, Rajoy y su Comisión Ejecutiva Nacional comparecieron ante los medios para lanzar su mensaje sobre el caso Gürtel: «Esto no es una trama del PP, es una trama contra del PP».
Y todavía, el hombre que Rajoy había encumbrado en 2008 -contra María Dolores de Cospedal– al puesto de tesorero nacional no había sufrido, todavía, salpicaduras.
Pero cinco meses más tarde, en julio de 2009, el senador Bárcenas “dimitía provisionalmente” al ser imputado por la Sala Penal del Tribunal Supremo.
Al escuchar los monosílabos del testigo Rajoy y negar evidencias como su intercambio de correos con Bárcenas en enero, febrero y marzo de 2013 -salvo alguna cosa, como el de “Luis sé fuerte”- puede llevarle a uno a preguntarse: Gürtel y Kitchen, hermanas gemelas, ¿son una trama contra el PP? ¿Dieciséis años de tramas contra el PP? Como ha demostrado Federico Trillo estos días -el 11-M fue obra de “los moritos” enviados por Marruecos con la complicidad de Francia- la conspiranoia del PP está muy arraigada.
Pero a esa pregunta se puede contestar que tanto Rajoy como Cospedal han llevado al escenario del juicio un diálogo de una obra de teatro tan querida para este cronista. La de Nekrassov, escrita por Jean Paul-Sartre en 1955, sobre el engaño y la mentira. Ahí va:
Sibilot: ¿Qué haces ahí?
Georges: Mis ensayos
Sibilot: ¿Qué ensayos?
Georges: Me miento a mí mismo.
Sibilot: ¿A ti también?
Georges: A mí en primer lugar. Tengo demasiada inclinación por el cinismo: es indispensable que yo sea mi primer engañado.
Vamos a ver. El letrado de la acusación popular de Podemos, Jaime Montero, preguntó por un mensaje de Bárcenas a Rajoy de 14 de marzo de 2013, en el que el extesorero manifestaba sentirse libre de compromisos con Rajoy y el partido:. «Yo quedo”- zanjaba Bárcenas- “liberado de todo compromiso contigo y con el partido”.
-Rajoy: Mire, la relación, por lo menos la mía, cambió cuando yo tuve la seguridad y la conciencia de que Bárcenas tenía 48 millones de euros en Suiza. Ese día, antes había una cierta presunción, a ver que explica, ese día cambió.
-¿Y eso cuando ocurrió?
-Pues mire no me acuerdo, pero esto debió ocurrir, no me acuerdo, en 2012 o en 2013.
Rajoy no ha dicho la verdad, que, como testigo, debía ejercitar. ¿Por qué? Porque la comisión rogatoria enviada por Suiza tuvo lugar el 17 de diciembre de 2012. Y el 16 de enero de 2013, el juez Pablo Ruz dictó un primer auto en el que daba cuenta de la fortuna de Bárcenas en bancos suizos.
Pero Bárcenas ya había anticipado a Javier Arenas en el restaurante Oriza de Sevilla, esa navidad de 2012, que estaba por llegar la información. El lo sabía porque sus recursos en Suiza, que habían retrasado la entrega de los datos casi un año, se habían agotado.
Retrospectivamente, el argumento utilizado este jueves 23 por Rajoy tiene gancho moral. ‘Descubro que Bárcenas ha amasado tal cantidad de dinero y mi actitud cambia’. ¿Sabía Rajoy el origen de ese dinero?
Pero y su actitud ¿cuál es? Negociar con Bárcenas para que no haga daño al partido, para que no se vea como una trama del partido -los sobresueldos y donaciones opacas, incluyendo el pago en negro de varias plantas en la sede del PP en Génova 13, entre ellas la séptima de Rajoy– durante dos meses después de que toda España conozca que el tesorero del PP ha llegado a tener hasta 48,2 millones de euros en Suiza.
Rajoy declara desconocer todo sobre la operación Kitchen, es decir, una trama montada desde la cúpula del Ministerio del Interior y el Cuerpo Nacional de Policía que, a espalda de la justicia, busca material de Bárcenas que puede tumbar a Rajoy.
Y nos dice que eso fue una actividad policial para buscar la fortuna de Bárcenas y sus testaferros.
Pero si los 48,2 millones de euros fueron hallados en Suiza a raíz de una comisión rogatoria enviada por el juez Francisco Monterde, del Supremo, a raíz de que Bárcenas solicitó una Visa de 25.000 euros y dada su condición de senador las autoridades helvéticas, que lo catalogaban Persona Expuesta Políticamente (PEP), investigaron sus cuentas bancarias por su cuenta e informaron a España después.
Es decir: Rajoy justifica a los diez acusados en Kitchen porque hacían su trabajo. Es decir: al margen del juez Pablo Ruz – a quien el ministro de Justicia Rafael Catalá y el presidente del Supremo y Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) luego se cargarían- y para destruir material, el Ministerio del Interior y el CNP “hacían su trabajo”.
Si practicó el vicio de mentir al aceptar haber enviado algún mensaje a Bárcenas y negar todos los demás -aquellos en los que tranquilizaba al extesorero diciendo que hacían lo que podían en el PP-, cuando María Dolores de Cospedal ocupó su silla no se quedó en zaga.
Vestida impecablemente en traje color verde de cuero, la Cospe, como le llamaban en la banda Kitchen, hizo de actriz. Interpretó a un personaje que no era ella. Reconoció que el contacto con el comisario Villarejo -desde 2009- le interesó porque tenía información que recogía en los medios de prensa. Que nunca le hizo informe alguno sobre Gürtel o Kitchen y que en realidad no hablaba nunca por teléfono con el.
Eso sí, a diferencia de las tres o cuatro veces que dijo haberle visto durante la instrucción de la causa, quizá habían sido 7, 8 o 9. Dijo a las acusaciones populares que nunca se le había pagado a Villarejo, pero a la defensa del excomisario le admitió que quizá su cliente sí le hubiese hablado del pago de gastos.
Quienes señalan que las nuevas grabaciones de Villarejo y Cospedal, no incorporadas a la causa, podrían servir para reabrir la causa, se equivocan. Los audios que ya estaban en el sumario eran suficientes para sentarla en el banquillo junto a Jorge Fernández Díaz -«ha sufrido mucho» se conmiseró Cospedal durante su declaración-, pero el juez y la sala de lo Penal se negaron a hacerlo.
Mientras la piel sonrosada del rostro de Rajoy exhibió cierta irritación durante su declaración, Cospedal estuvo fresca como una lechuga. Ha nacido una estrella.
Elías Bendodo, vicesecretario general del PP, dijo este jueves, ufano, desde la Feria de Sevilla: “A Mariano Rajoy le irá bien”.
Es que ya le ha ido bien. El juez Manuel García-Castellón decidió el 29 de julio de 2021 que ni Rajoy ni Cospedal se sentarían en el banquillo. Y la Sala Penal de la Audiencia Nacional le respaldó.
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