Quince jornadas sin ganar. Quince. Era Sant Jordi, el Rayo llegaba en cuadro, el árbitro le señalaba un penalti al cuadro perico en el 70’… Y aun así, el Espanyol volvió a perder para ampliar a quince los capítulos de un libro de auténtico terror. Porque esas son las jornadas que lleva sin ganar. Quince. Cuatro meses. Y el descenso a cinco puntos.
No es que el Espanyol mereciese sumar, ni siquiera lo merecía con el penalti desperdiciado por Kike García. Porque el asedio del Rayo fue tal que terminó surtiéndole efecto en el 86′, cuando Camello se deshizo de Omar en una contra para batir en el mano a mano a Dmitrovic, que lo había salvado todo antes.
Cambio de sistema desastroso
No le sale nada este 2026 al Espanyol, por lo que apostó en esta ocasión Manolo González por modificar el sistema ante la baja obligada de Urko. Introdujo el gallego una doble punta con Kike García y Roberto que sirvió para buscar balones rápidos arriba, retrasando también la posición de Edu Expósito para oxigenar la salida de balón.
Precisamente el de Cubelles se sacó a los diez minutos un voleón desde zona de tres cuartos teledirigido a la escuadra de Cárdenas, que voló para evitar uno de los goles de la temporada. El plan de partido, eso sí, era el esperado, con el Espanyol buscando el pelotazo largo hacia los delanteros mientras Pere Milla -hoy titular y muy fallón- y Dolan salían disparados por banda.
Pero poco le duró el suflé inicial al cuadro perico, que empezó a sentirse amenazado bajo los disparos lejanos de Isi. Hasta cinco protagonizó el ‘7’ rayista. Los más claros, un remate a bocajarro que taponó Romero cuando ya se cantaba el gol y una falta envenenada con toda la intención que fregó el larguero.
Isi desesperó a la defensa del Espanyol en Vallecas / EFE
Se salvaba al descanso el Espanyol, que pocas noticias más -ninguna- ofreció en ataque, salvo un remate franco de Roberto que se durmió estando solo en el área y terminó dándole con la puntera mientras le encimaba un defensor.
Dmitrovic salvó y salvó
Lo que no pase en Vallecas… La segunda mitad arrancó tras cinco minutos de suspense por un trozo de red roto en la escuadra de la portería de Cárdenas, problema que el mismo portero solucionó con esparadrapo subido encima de un balón. Ver para creer, como el partidito del Espanyol.

Dmitrovic, frustrado por los constantes errores de sus compañeros / EFE
Porque lejos de reaccionar, fue Dmitrovic quien salvó al equipo en la reanudación con un paradón en un tremendo testarazo de Isi, que entró solo como una bala y que remató en el balcón del área pequeña. También solo pudo cabecear Pathé Ciss en un córner, porque cada balón parado en contra es una película de terror.
Era un asedio del Rayo, con el Espanyol achicando agua, aunque esta vez iba avisando de vez en cuando, como en una volea fuera de Vallecas de Edu o un disparo fuera de Kike. Ninguna de ellas tan clara como un remate al segundo palo de Alemao en otro error clamoroso de Calero que solventó Dmitrovic en otra tarde heroica del portero.
Héroe Dmitrovic, villano Kike García
Héroe total el serbio, que evitó el 1-0. Y villano Kike García, que en el minuto 72 desperdició un penalti por manos que no admitió dudas. El obrero del (no) gol se topó con Cárdenas, transformado en Batalla para culminar una noche de 10 y ayudado por la fortuna (que quizás no es tal viendo el nivel del Espanyol) de que Pere Milla, solísimo en boca de gol al segundo palo, no supiese rematar de cabeza sin portero.

El Rayo celebra el gol de Camello en los últimos minutos ante el Espanyol / EFE
Se olía en el ambiente, se veía venir, el Espanyol es un equipo incapaz de ganar y Camello lo demostró, en un contragolpe en el que se deshizo de Omar como si fuera un juvenil para batir a Dmitrovic, incapaz de cerrar su portería con tantos y tantos errores de sus compañeros. Esos que colocan a Manolo González y compañía a cinco del descenso tras quince, quince jornadas sin ganar.











