Numerosas especies de aves que nos resultan enormemente familiares están experimentando un fuerte retroceso en España. Sucede con el gorrión común, pero también con el vistoso jilguero. Pese a disponer de una alta capacidad reproductiva con varias nidadas por temporada, el jilguero europeo ha sufrido una caída generalizada de su población en España, especialmente crítica en los meses de primavera, de hasta un 43 % respecto a los datos de 1998, según la organización conservacionista SEO/BirdLife.
Según los datos obtenidos por diversos programas de seguimiento científico, actualmente vive en nuestro país una población estimada de entre 14 y 15 millones de ejemplares. Se distribuye prácticamente por toda España, incluidas las islas Canarias y Baleares, y cerca de la mitad de sus efectivos se concentra en zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla y León, donde encuentra condiciones favorables en paisajes agrarios y entornos naturales.
Uniformización del campo
Aunque todavía está catalogado como en estado de «preocupación menor» por la Lista Roja Europea de Aves, el jilguero europeo enfrenta amenazas significativas, «principalmente derivadas de la actividad humana», como los «cambios en los usos de medios rurales y la progresiva desaparición de barbechos, cunetas y linderos», de acuerdo con expertos de SEO/BirdLife.
El jilguero tiene un plumaje que lo hace fácilmente reconocible / Pinterest
Estos espacios, subrayan, son esenciales para su alimentación, pues la presencia en ellos de plantas silvestres y sus semillas son parte fundamental de su dieta.
La proliferación de grandes áreas de monocultivo, que ocupan inmensas extensiones sin ningún elemento donde puedan crecer esas plantas, ahuyenta a los jilgueros y otras aves.
Además, el uso de pesticidas y herbicidas reduce su capacidad de supervivencia al perjudicar a las especies de las que depende para alimentarse.

Los grandes campos de cultivos industriales, sin márgenes, paredes ni linderos, ahuyentan a los jilgueros / Agencias
Otra de las amenazas recurrentes es su captura ilegal con fines comerciales y tenencia en cautividad, puesto que se les adiestra para el canto, cría o hibridación, actos que van en contra de la normativa europea de protección de aves silvestres.
Fácil de reconocer
El jilguero europeo es fácil de identificar por su vistosa coloración, «con una máscara facial de color rojo, cabeza de color blanco y negro y alas negras atravesadas por una franja amarilla muy visible, siendo estos rasgos los que lo convierten en una de las aves más reconocibles», explica a la agencia Efe el ornitólogo Luis Martínez.
El jilguero es una especie migradora, con abundantes movimientos locales y estacionales, que forma bandadas en otoño e invierno en las que se mezclan ejemplares que residen en España con los procedentes de otros países europeos como Alemania, Suiza, Francia o el Reino Unido, entre otros.
Junto a esta especie, otras como el gorrión común, el vencejo común o el serín verdecillo presentan igualmente evoluciones negativas, lo que refuerza la preocupación sobre el estado general de conservación de la avifauna española.













