La recuperación del humedal de las Tablas de Daimiel, en La Mancha, ha permitido asistir a una ‘resurrección’ de las poblaciones de un ave singular, el bigotudo, una de las más infrecuentes en nuestro país, donde su población se cuenta solo por centenares y está desapareciendo en las comunidades del Levante.
El bigotudo es un ave de pequeño tamaño (12 centímetros de largo) y cola muy larga (abarca más de la mitad de su longitud total), de tonos marrón claro en el dorso, con manchas blancas y oscuras en las alas, y partes inferiores blancorosadas. Sin embargo, el rasgo más caracerístico y reconocible en esta ave son sus llamativos ‘bigotes’, unas manchas negras en el plumaje que tiene a ambos lados de la cabeza, entre los ojos y el pico, formando una larga patilla oscura.
Ejemplar de bigotudo / Agencias
La población del bigotudo en la península Ibérica se concentra en dos núcleos principales: las zonas húmedas de La Mancha y las lagunas navarras del valle del Ebro. Existen concentraciones menores de la especie en el embalse de Arrocampo (Cáceres).
Según refleja el III Atlas de las aves en época de reproducción en España, se van produciendo cambios en su distribución en las últimas décadas, que fundamentalmente consisten en la progresiva desaparición de esta especie de los pocos lugares del Levante en que podía observarse.

Diferencias entre la población del atlas de 1998-2002 y el de 2014-2018 / SEO/Birdlife
La población ibérica de bigotudo es básicamente sedentaria, si bien puede efectuar desplazamientos en general de corto alcance entre humedales próximos a lo largo del invierno. Durante esta estación, España recibe un importante número de individuos procedentes de otros países europeos que justifica la observación de aves fuera de las tradicionales áreas de reproducción.
Población muy escasa
Esta es un ave cuya población es difícil de estimar, según explica la Sociedad Española de Ornitología (SEO-BirdLife). Por ello los intervalos de confianza aportados suelen ser muy amplios. La población europea de esta especie se cifra entre 340.000 y 780.000 individuos (Lista Roja Europea de Aves 2021) y tendencia creciente, con su núcleo reproductor más importante localizado en el delta del Danubio.

Macho juvenil del bigotudo, aún sin su plumaje definitivo / yuriy balagula/shutterstock
Por lo que respecta a España, no existe un muestreo de la especie que permita disponer de una estima global del tamaño de la población. “A nivel local, hay estudios de 2014 que cifran la población de las Tablas de Daimiel, una de las más importantes, en unos 190 individuos. En el embalse de Utxesa (Cataluña) se ha estimado un mínimo de 35 parejas y en la albufera de Valencia la percepción es de 2 ó 3 parejas. Además de estos humedales, el bigotudo está presente de manera regular en época de cría en otros 25 humedales del resto de España”, explica SEO, lo que da idea de la precariedad de sus poblaciones.
Cómo vive
El bigotudo es un ave estrictamente ligada a la vegetación palustre, en especial carrizales; en estos intrincados laberintos, el bigotudo se desplaza volando, generalmente a baja altura, o se desenvuelve entre los tallos, a veces colgado acrobáticamente de las plantas, lo que hace realmente difícil su observación.
El declive que experimentan las zonas húmedas españolas explica la situación crítica (o, directamente, la desaparición) de esta especie en Cataluña, Comunidad Valenciana o Región de Murcia.
Su dieta varía en relación con la época del año. En primavera se alimenta básicamente de invertebrados, como diversos insectos y sus larvas, arañas, caracoles, etc., que captura prospectando el suelo fangoso o mientras se desplaza sobre los tallos. Durante el invierno se torna vegetariano y se alimenta, sobre todo, de semillas de carrizo, espadaña o sauce, así como de ortigas y de otras plantas ribereñas.
Reproducción
El nido, cuyo emplazamiento es elegido por la hembra entre varios posibles mostrados por su compañero, se sitúa a escasa distancia del agua, normalmente cerca del suelo, entre los tallos de la vegetación palustre. Consiste en una copa profunda, construida por ambos sexos con hojas secas de carrizo y forrada con pelos, plumas y pelusa, en la que la hembra deposita de cinco a siete huevos (a veces más).
La incubación la llevan a cabo los dos adultos a lo largo de 12 o 13 días, al cabo de los cuales nacen los pollos, que permanecerán en el nido de 9 a 12 días, tiempo en el que son atendidos por ambos progenitores.
Se trata de una especie bastante prolífica que puede llevar a cabo varias puestas a lo largo del periodo de cría (hasta cuatro), lo que le permite recuperarse de pérdidas de polladas, ya que es frecuente que los nidos queden expuestos a los depredadores cuando bajan los niveles de agua.














