La finalidad era que no caducara el boleto

El juicio contra el lotero de A Coruña, Manuel Reija, y su hermano, acusados de planear el cobro de una Primitiva premiada con casi cinco millones de euros, entra en su recta final. Este lunes, el lotero ha declarado y ha mantenido su versión: se encontró un fajo de boletos en su administración de San Agustín y, al comprobarlos solo, descubrió que uno de ellos tenía un premio de 4,7 millones de euros. Esta versión contradice la de la Policía, que asegura tener la «absoluta certeza» de que Reija comprobó el boleto delante del apostante.

Durante el interrogatorio, Reija ha negado las acusaciones de la fiscal, quien le ha preguntado si tuvo delante a la misma persona durante casi dos minutos, un lapso en el que se realizaron 21 transacciones. El acusado ha respondido tajantemente: «Para nada. No, no es así«.

La versión de la Fiscalía

La fiscal ha basado su acusación en un dato clave: justo segundos después de la comprobación del boleto millonario, se validaron otras apuestas con números idénticos a los de los boletos supuestamente encontrados, en el que había otro premio menor. Para la acusación, esto demuestra que el apostante legítimo estaba en el local en ese momento.

Ante la pregunta directa de la fiscal: «¿No es cierto que usted, al ver que le sale un premio superior, se lo queda? (…) No informa de que ha resultado ganador y así le hace creer que no tiene ningún premio?», el lotero ha respondido con un contundente «En absoluto, eso es mentira«.

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