El envejecimiento de las mascotas ha convertido al cáncer en una de las causas más frecuentes de mortalidad en perros y gatos. «A nivel poblacional, representa una problemática similar a la que representa para los humanos» explica a EL PERIÓDICO el veterinario José Rodríguez Torres. Investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, es uno de los principales autores de la mayor base de datos del mundo sobre tumores caninos y felinos -con más de un millón de registros- creada recientemente junto al Grupo de Ciencia de Datos Veterinarios de la Universidad de Liverpool (Reino Unido).
Con datos de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria, al menos uno de cada cuatro perros y gatos desarrollará algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. En el caso de los perros, los tumores son responsables de cerca del 47% de las muertes, mientras que en gatos representan alrededor del 32% de fallecimientos, según la Sociedad Veterinaria del Cáncer.
Al menos uno de cada cuatro perros y gatos desarrollará algún tipo de cáncer a lo largo de su vida
Doctor en Ciencias Veterinarias, Rodríguez Torres realizó su tesis doctoral en Epidemiología del Cáncer en Canino, en Canarias. En el trabajo del equipo que ha creado el registro de tumores en mascotas se incluye un artículo suyo titulado ‘Epidemiología de cuatro tumores caninos principales en el Reino Unido: información de un registro nacional de patología con perspectivas de oncología comparativa’.
Piel y cáncer de mama, los visibles
«A nivel global, los tumores de células grasas (lipomas) y de mastocitos (mastocitomas) son los tumores más frecuentemente diagnosticados en perros. En gatos, son más frecuentes los carcinomas de células escamosas y los linfomas. Por sexo, los tumores de mama son también ‘bastante frecuentes’ tanto en perras como en gatas», señala. Con una precisión: «Los que nos dedicamos a estudiar la epidemiología debemos asumir siempre un problema de infradiagnóstico. Debemos asumir que en medicina veterinaria no todos los tumores se diagnostican.
El registro de tumores busca «minimizar el impacto de esa falta de información» y combatir el infradiagnóstico
Esto ocurre, fundamentalmente, por dos motivos: «En medicina humana, todos los tumores, si así lo determinan los médicos, se extirpan para su análisis y se reportan a los Servicios de Epidemiología de Salud Pública. Y para aquellos tumores que no se ven, – próstata, recto, mama en primeros estadíos-, hay programas de detección precoz para detectarlos lo antes posible».
Pero, precisa, en medicina veterinaria, «normalmente los tumores que no se ven a simple vista, no se suelen diagnosticar. Por eso, los más diagnosticados son los de piel o los de mama. No porque sepamos a ciencia cierta que son los más frecuentes, sino porque se visibilizan y el tutor del animal los puede ver a simple vista«.
Limitaciones económicas
El segundo motivo del infradiagnóstico son «las limitaciones económicas que pueda tener el tutor (el dueño) a la hora de afrontar una cirugía para extirpar el tumor, el posterior análisis, etc., con lo que habrá tumores que, simplemente, no se extirpen», admite.
El registro de tumores creado por los investigadores «es importante precisamente porque tratamos de minimizar el impacto de esa falta de información. Cierto es que seguimos sin poder saber a ciencia cierta cuántos tumores desarrollan nuestros perros y gatos, pero tenemos herramientas (la red SAVSNET, menciona) que nos permiten trabajar con una enorme cantidad de datos (Big Data) a escala nacional».
Base genética
¿Qué información se puede obtener de esos datos y en qué ayudará, por ejemplo, en la investigación del cáncer humano?. Rodríguez Torres responde: «El cáncer es una enfermedad, o más bien un conjunto de enfermedades, de base genética. Y parte de esa genética es compartida entre nosotros y nuestras mascotas. Si averiguamos qué mecanismos genéticos y qué genes están involucrados en la aparición de cierto tipo de cáncer en un perro, ese conocimiento podría ser útil, en mayor o menor medida, para averiguar sobre ese mismo cáncer en personas«.
«Nuestros perros y gatos beben la misma agua que nosotros, respiran el mismo aire y padecen trastornos crónicos que predisponen para el cáncer como el sedentarismo y la obesidad»
Además, habla del componente ambiental. El entorno es fundamental a la hora de aumentar las probabilidades de que un tumor aparezca antes o después. «Nuestros perros y gatos beben la misma agua que nosotros, respiran el mismo aire y padecen trastornos crónicos predisponentes para el cáncer como el sedentarismo y la obesidad», explica.
Entender cómo el ambiente favorece la aparición de cáncer en perros y gatos puede dar pistas sobre cómo debemos actuar los humanos para tener un entorno más saludable: «Por poner un ejemplo, el humo de tabaco es un factor de riesgo de cáncer de pulmón, tanto en humanos como en gatos», cita.
La esterilización
Los primeros análisis del registro en el que ha participado Rodríguez Torres han planteado la cuestión de cómo la esterilización puede influir en el riesgo de ciertos tipos de cáncer. «Hay una asociación positiva entre la esterilización y los distintos tipos de cáncer investigados y se mantiene, incluso, cuando comparamos animales dentro de la misma franja de edad, lo que nos dice que el efecto no se explica simplemente porque los perros castrados sean más mayores. También es verdad, como decimos en nuestro artículo que, al menos en Inglaterra, los perros castrados suelen visitar más al veterinario que los que no lo están, lo cual también podría explicar en parte los hallazgos observados«.
El veterinario e investigador José Rodríguez Torres / CEDIDA
«Es decir, está claro que los órganos sexuales (testículos y ovarios) no solo tienen fines reproductivos, ya que producen hormonas que tienen papeles muy relevantes en la fisiología normal de los animales (tanto nuestra como de nuestras mascotas) y, por lo tanto, el eliminar estos órganos mediante castración puede tener consecuencias negativas a largo plazo», abunda el investigador.
«Lo correcto y sensato», apunta, es abordar el tema de la esterilización «de una forma amplia y sosegada con nuestro veterinario y no con otros tutores del parque o con el dependiente de la tienda donde compramos el pienso. Pero en términos de salud animal, nuestro veterinario es la persona más autorizada para aconsejarnos«.
Suscríbete para seguir leyendo















