Europa pisa el acelerador en su carrera hacia Marte. La Agencia Espacial Europea (ESA) anuncia que por fin, tras varios años de retraso, rupturas diplomáticas y un tsunami geopolítico, su primera gran misión a Marte se adentra en la fase decisiva de su desarrollo. El proyecto, que originalmente se estaba desarrollando junto a Rusia, se realizará ahora junto a la NASA, quien ha anunciado que ya está implementando los sistemas de apoyo del rover Rosalind Franklin, el ‘hardware’ a bordo de este rover marciano, el sistema de propulsión para la plataforma de aterrizaje y varios elementos científicos de la misión.
Los impulsores del proyecto también han anunciado la elección del cohete Falcon Heavy de SpaceX como vehículo de lanzamiento para este emblemático proyecto que, si no surgen nuevos contratiempos, despegará «no antes de finales de 2028». «Buscaremos signos de vida en el planeta rojo», afirman entusiasmados los impulsores de este proyecto.
La primera misión europea en Marte desplegará por primera vez «un sofisticado sistema de perforación» capaz de excavar hasta dos metros en el suelo marciano. Según explican los especialistas, en un entorno donde la superficie está expuesta a intensos niveles de radiación y procesos químicos que degradan la materia orgánica, excavar bajo tierra se convierte en la mejor estrategia para encontrar posibles biomarcadores de vida pasada o presente. Es justo ahí donde el rover Rosalind Franklin, bautizado en honor a la científica que descubrió la estructura de doble hélice del ADN, extraerá muestras de una región que en el pasado albergó agua líquida y las analizará directamente en un laboratorio a bordo equipado con instrumentos de última generación para identificar posibles ingredientes relacionados con la aparición de la vida.
La misión lleva acumulada casi una década de retrasos. Las primeras estimaciones apuntaban a que debía estar lista para 2018 pero, por cuestiones técnicas, se aplazó hasta 2020. Ese año, debido a la pandemia de covid-19, el proyecto consiguió una prórroga de dos años más para ultimar su desarrollo. Todo debía estar a punto para 2022 pero, tras la invasión de Ucrania y la escala de tensiones con Rusia, Europa y su socio ruso Rocosmos rompieron lazos y la misión volvió a quedar en el aire. No fue hasta 2024 que los impulsores del proyecto consiguieron firmar una alianza con NASA para reavivar el espíritu de esta misión, terminar de perfilar los últimos componentes y preparar el lanzamiento rumbo a Marte. Y es ahí, en la que todos esperan que sea la última fase del proyecto, donde nos encontramos ahora mismo.
Sistemas de apoyo en la misión
Rosalind Franklin es una misión europea pero, como ocurre con todos los proyectos espaciales, incluido el programa lunar Artemis, requiere de la colaboración de varios socios para completar todos los elementos de la misión. En este caso es Estados Unidos quien ha sustituido a Rusia y que, según ha anunciado, proporcionará varios de los sistemas esenciales para garantizar el éxito de la misión. Entre estos destacan los motores de frenado necesarios para el aterrizaje, las unidades de calentamiento que permitirán al rover soportar las extremas condiciones térmicas del planeta rojo, varios componentes de electrónica especializada para el correcto funcionamiento del robot y distintos elementos científicos para el análisis de las muestras. Asimismo, tal y como ha declarado la NASA, se ha decidido que la misión partirá a lomos de un cohete de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy en Florida.
España será la encargada de desarrollar varios elementos imprescindibles de la misión como son las antenas de comunicación que permitirán la comunicación entre Marte y la Tierra
En este complejo puzle tecnológico, la industria española desempeña un papel destacado. Según adelantó EL PERIÓDICO, la empresa española Sener liderará el desarrollo de varios de los sistemas críticos del rover desde sus sedes de Barcelona, Bilbao y Madrid. La capital catalana será la encargada de diseñar todas las antenas y sistemas de comunicación esenciales para transmitir los datos científicos desde Marte hasta la Tierra. En otros centros también se trabajará en el sistema de posicionamiento del taladro, el despliegue de los paneles solares, el sistema umbilical que conecta el rover con su plataforma de aterrizaje y varios elementos del módulo de descenso, como el tren de aterrizaje y los mecanismos de separación. Se trata, en palabras de los responsables del proyecto, Demetrio Zorita, de «componentes imprescindibles» sin los cuales la misión no podría operar. Porque en Marte, tan importante como buscar vida es poder sobrevivir para contarlo.
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