La marca KGM ha llevado a cabo un programa de formación dirigido a la Policía Nacional centrado en el uso especializado de 27 unidades del KGM Rexton, adaptadas para las UIP (Unidades de Intervención Policial) y UPR (Unidades de Prevención y Reacción). El curso se desarrolló en el Centro de Conducción del RACC en Madrid, combinando sesiones teóricas con ejercicios prácticos en condiciones exigentes.
El objetivo de esta iniciativa no era únicamente familiarizar a los agentes con el vehículo, sino profundizar en su comportamiento en situaciones reales de servicio. Es decir, entender cómo responde en escenarios de estrés operativo, donde la precisión y el control son determinantes.
La formación, el factor que marca la diferencia en el uso del Rexton
De la teoría a la práctica: conducción en condiciones reales
- Sesiones teóricas sobre sistemas del vehículo y funcionamiento general.
- Ejercicios dinámicos centrados en seguridad y control.
- Maniobras evasivas para situaciones de riesgo.
- Pruebas off-road simulando escenarios exigentes.
El dato clave de esta formación no está en una cifra concreta, sino en el enfoque: los agentes trabajan el dominio del vehículo como herramienta operativa. Esto implica comprender sus reacciones, anticipar comportamientos y aplicar técnicas de conducción adaptadas a cada situación.
Durante las sesiones prácticas, se recrearon escenarios que obligan a tomar decisiones rápidas: cambios de dirección, control en superficies deslizantes y conducción fuera del asfalto. Todo ello con el objetivo de mejorar la seguridad y la eficacia en intervenciones reales.
UIP y UPR: movilidad en escenarios complejos
Las unidades UIP y UPR operan en entornos donde la movilidad no es un simple desplazamiento. Desde intervenciones urbanas hasta accesos complicados, el vehículo se convierte en una pieza clave del operativo.
En este contexto, la formación permite que los agentes aprovechen al máximo las capacidades del Rexton adaptado, independientemente del tipo de terreno o situación. No se trata solo de conducir, sino de hacerlo con criterio táctico.
La combinación de teoría y práctica facilita que los participantes interioricen no solo el funcionamiento del vehículo, sino también sus límites y cómo gestionarlos. Un aspecto fundamental en situaciones donde el margen de error es mínimo.
Más allá del vehículo: el papel de la formación en la operativa policial
Para KGM, la entrega de vehículos a organismos públicos es solo una parte del proceso. La compañía subraya que la formación de los usuarios es esencial para garantizar un uso eficiente y seguro en condiciones reales.
Este enfoque pone el foco en la capacitación como elemento diferencial. Un vehículo preparado puede ofrecer grandes prestaciones, pero su verdadero potencial solo se alcanza cuando quien lo utiliza conoce en profundidad su comportamiento.
En paralelo, la estrategia también incluye el soporte postventa y la capacidad de respuesta ante incidencias, aspectos clave para mantener la operatividad de la flota en el día a día.
Astara: el respaldo detrás de la operación
Detrás de la distribución de KGM se encuentra Astara, una compañía global especializada en movilidad. En 2025, alcanzó unos ingresos de 5.000 millones de euros y comercializó 220.000 vehículos nuevos, operando en 18 países de Europa y Latinoamérica.
Su modelo combina experiencia, digitalización e inteligencia de datos para ofrecer soluciones adaptadas a distintos perfiles, incluyendo administraciones públicas. En este tipo de proyectos, la integración entre vehículo, servicio y formación resulta clave.
La formación realizada en Madrid refleja precisamente esa filosofía: no basta con disponer de un vehículo adecuado, es imprescindible saber utilizarlo en condiciones reales. Y ahí es donde, más allá de la ficha técnica, se marca la diferencia.












