La Policía Nacional ha detenido a cinco personas por blanquear en Mallorca diez millones de euros obtenidos con una macroestafa internacional con criptomonedas. Los investigadores han embargado bienes valorados en más de 15 millones de euros en España y Suecia. Tras más de dos años de pesquisas por parte del Grupo de Blanqueo de Capitales de la Policía Nacional en Palma, que recabó auxilio del FBI, la Polisen sueca y la BKA alemana para rastrear del dinero, canalizado a través de Emiratos Árabes, Singapur, Georgia y Suecia. El supuesto estafador que ideó la trama había comprado una casa en el Paseo Marítimo de Palma, ahora embargada. Su red de blanqueo se extendía también a Panamá, Hong Kong y otros países.
La Operación Acantilado, cerrada en las últimas semanas, ha sido una «compleja investigación», ha señalado la Policía, que ha desvelado un entramado de empresas radicadas en Palma que habían sido utilizadas para invertir más de diez millones de euros procedentes de una de las mayores macroestafas con criptomonedas. Los hechos se iniciaron en el año 2015, cuando una persona quiso comprar un piso de lujo para que familiares suyos veraneasen en Mallorca. Esta persona, entonces residente en Oriente Medio, necesitaba un mecanismo para introducir su “dinero sucio” en España con apariencia de legalidad. Para ello, contactó con unos empresarios extranjeros, entre ellos uno que regentaba un local de poco éxito en el casco antiguo de Palma. Les planteó la posibilidad de hacer importantes inversiones tanto en inmuebles como en locales de hostelería con la condición de que actuaran como testaferros, figurando como inversores y para ocultar la verdadera procedencia del capital.
Inmuebles en El Terreno y el Portitxol
La arquitectura de la trama, ha destacado la Policía, fue ideada por un asesor que creó una red de sociedades “pantalla”. Estas empresas tenían como propietarios a varios empresarios, pero estaban financiadas con fondos de las víctimas del fraude global que fluían a través de cuentas en Singapur, Georgia, Emiratos Árabes y Suecia. Una parte de los fondos se utilizó para comprar la residencia vacacional en Palma, mientras el resto financió la adquisición de varios inmuebles en mal estado ubicados en el Terreno, el Portixol y el casco histórico de Palma, así como dos negocios en el Paseo Marítimo. La idea era reformarlos y venderlos, pero la estafa piramidal de la que procedían los fondos se desmoronó cuando los proyectos estaban aún a medias. El presunto estafador se escondió en el sudeste asiático, pero finalmente fue detenido y extraditado a Estados Unidos, donde se declaró culpable y está cumpliendo una sentencia de 20 años de prisión.
El asesor, apoderado en todas las empresas, se había desvinculado de la trama poco antes de que colapsase el fraude del que procedía el dinero. El resto de los investigados, por el contrario, se encontraron como dueños aparentes de todas las inversiones, por lo que optaron por conjurarse para repartirse el dinero. Cuando los investigadores empezaron a indagar toda la trama, ya habían reformado y vendido un edificio con doce apartamentos de alquiler vacacional, un edificio reconvertido en mansión en sa Calatrava y dos chalets en primera línea en es Portixol. Además, estaban desarrollando varios proyectos más, todos ellos embargados.
El resto de viviendas estaban a la venta por 6,8 millones, pese a que en los documentos intervenidos constaba que el verdadero dueño del lujoso ático era el presunto estafador condenado en Estados Unidos, que no tuvo ocasión de llegar a ponerlo a su nombre. Los agentes han practicado varios registros y se ha detenido a cinco personas. Por parte de la autoridad judicial se ha acordado el embargo de bienes en España y Suecia, incluyendo inmuebles valorados en más de 15 millones de euros, así como un barco, un vehículo de alta gama y numerosas cuentas bancarias con cientos de miles de euros. Los sospechosos son tres empresarios un contable y a un asesor que supuestamente ayudaron a constituir la red.
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