Una nueva misión de la Global Sumud Flotilla (GSF por sus siglas en inglés) ha zarpado el miércoles desde Barcelona con el objetivo de alcanzar las costas de la Franja de Gaza y llevar ayuda humanitaria al enclave palestino. Un hito que no logró en 2025 durante una expedición en la que cuarenta barcos y 473 tripulantes fueron interceptados por Israel el pasado 2 de octubre. Ahora, la nueva flotilla compuesta por más de 100 embarcaciones y 3.000 participantes procedentes de más de un centenar de países vuelve a echarse al Mediterráneo. Esta vez, con el apoyo de la oenegé catalana Proactiva Open Arms que se ha sumado a la expedición para dar apoyo logístico y sanitario.
Su barco insignia, ‘Open Arms’, ha salido en torno a las 11:15 horas de Port Vell de Barcelona, y durante las próximas semanas acompañará al resto de embarcaciones que componen la misión. Una salida que ha marcado el inicio de una nueva fase de esta expedición, la cual continuará con una movilización coordinada en distintos puertos del Mediterráneo.
El primero, en Sicilia, en los puertos de Siracusa y Augusta, donde se llevarán a cabo varios actos públicos, encuentros institucionales; y donde varias incorporaciones se sumarán a la flotilla para una salida el 24 de abril desde la isla italiana.
Escala corta en Sicilia
Desde el propio Open Arms, el jefe de operaciones de la oenegé, Gerard Canals, señala que “inicialmente se había hablado de no hacer ninguna escala”, pero la idea se descartó. Aun así, destaca que “va a ser una escala corta, de 3 o 4 días”. Para luego continuar hasta Gaza con la intención de alcanzar las costas palestinas a primeros de mayo. “Estaríamos hablando del 9 o 10 de mayo, si todo va según lo que está previsto”, explica Canals por teléfono, para después recordar que la fecha de llegada puede variar levemente y que “depende mucho de la meteorología y del número de barcos que tengan que ser atendidos, lo cual puede ralentizar un poco la flota”.
Con esto, el ‘Open Arms’, donde se encuentra también el fundador y director de la oenegé, Oscar Camps, y una veintena de tripulantes –la composición “estándar” de cualquier campaña de rescate–, jugará un papel puramente técnico: aportando apoyo logístico y sanitario, proporcionando asistencia médica a bordo y asumiendo las tareas de evaluación de riesgos y respuesta ante situaciones de emergencia en el mar; pero no llegará hasta Gaza, sino que se separará del conjunto de la flotilla “a unas 150 o 200 millas de tierra para que sean ellos quienes puedan llegar”.
Así, aludiendo al papel que el ‘Open Arms’ juega en esta ocasión, Canals explica que “el almacenaje y abastecimiento de alimentación, el tema de asistencia técnica externa, y sobre todo el volumen en que se va a solicitar la ayuda” es algo a lo que esta embarcación no está acostumbrada. “La asistencia médica es algo que solemos dar a todas las personas que rescatamos. Pero en esta ocasión estamos hablando de más de 100 barcos y algunos miles de personas. Todos ellos en principio en buen estado médico, pero que evidentemente son susceptibles de sufrir lesiones o enfermedades”, señala.
Nuevos frentes abiertos
La flotilla que ha salido de Barcelona es ampliamente superior a la que zarpó en 2025. De los 40 barcos que trataron de llegar a Gaza en aquella primera expedición se han pasado a más de un centenar. Esto con la idea de llevar una cantidad todavía mayor de ayuda humanitaria, pero también con el fin de que las tropas costeras israelíes no puedan frenar a la flotilla en su totalidad.
Sin embargo, este no es el único riesgo. Durante los intentos anteriores por alcanzar el enclave palestino la situación en la región era mucho menos convulsa. Y ahora con la guerra de Irán y las tensiones en Oriente Próximo, Israel «tiene más frentes abiertos», pero los retos para la expedición son mayores.
«No sé hasta qué punto Israel va a desviar recursos para evitar que esta flota llegue (…) Pero es evidente que hay nuevos riesgos. Ya no solamente en Gaza, sino en el Líbano y el resto de países del entorno. Hay una flota militar mucho más grande y activa en la zona», señala Canals.
De hecho, incide en que uno de los principales limitantes para alcanzar Gaza está en la flota europea desplegada en la región. «Puede llegar a ser la que nos diga que no podemos continuar. Que nuestras propias fuerzas armadas nos dijeran que no podemos continuar sería una de las líneas rojas que quizá no podríamos sortear», asevera.
Suscríbete para seguir leyendo












