El Papa ha visitado este lunes la imponente Gran Mezquita de Argel, también conocida como Djamaa el Djazaïr. De construcción muy reciente, fue terminada en el año 2019, es la tercera más grande del mundo, después de las mezquitas principales de La Meca y Medina, ni más, ni menos. Además, su minarete (torre existente en todas las mezquitas, desde la que se realiza la característica llamada a la oración islámica) es el más alto de todos los que existen en el mundo. La mezquita, construida con vistas al Mediterráneo, alberga espacio para más de treinta mil fieles y tiene en su interior instalaciones muy variadas, como un parque, una estación de bomberos, un complejo para alojar al personal que trabaja en la mezquita y diversos lugares de estudio y divulgación cultural, como una escuela coránica, un museo, una biblioteca y un centro de investigación histórica sobre Argelia.
A esta funcionalidad tan variada se ha referido el Papa que ha mantenido un encuentro con los líderes musulmanes argelinos en el simbólico templo: «Es muy importante aprender a vivir juntos con respeto por la dignidad de cada persona humana. Hay otro valor que ustedes han querido incluir en este hermoso centro, precisamente con la mezquita, lugar de oración, pero también un centro de estudio; y cuán importante es que el ser humano desarrolle la capacidad intelectual que Dios ha dado al hombre para que podamos descubrir cuán grande es la creación, cuán grande es lo que Dios nos ha dejado en toda la creación y especialmente en el ser humano. Entonces, con el espíritu, con este lugar de oración, con la búsqueda de la verdad, también a través del estudio y con la capacidad de reconocer la dignidad de cada ser humano, sabemos —y hoy este encuentro es la prueba— que podemos aprender a respetarnos mutuamente, vivir en armonía y construir un mundo de paz.»
El Papa ha terminado asegurando que «esta tarde rezo por ustedes, por el pueblo de Argelia, por todos los pueblos de la tierra para que la paz y la justicia del reino de Dios se hagan presentes también en medio de nosotros y que estemos todos cada vez más convencidos de la necesidad de ser promotores de paz, de reconciliación, de perdón, de lo que es verdaderamente la mente de Dios para toda su creación». Además, ha dejado un mensaje en el libro de visitas de la mezquita que ha podido recoger nuestra corresponsal en el Vaticano, Eva Fernández.
El Papa firma en el libro de visitas de la Gran Mezquita de Argel
León XIV tuvo que improvisar su discurso, que no estaba previsto, pero que dejó constancia de la profunda unión que siente hacia Argelia, su primera parada en este viaje maratoniano que le llevará también a Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial: «Como usted sabe, vengo con mucha alegría a Argelia porque es también la tierra de mi padre espiritual, San Agustín, quien también quiso enseñar tanto al mundo. Sobre todo con la búsqueda de la verdad, la búsqueda de Dios, reconociendo la dignidad de cada ser humano y la importancia de construir la paz; buscar a Dios y reconocer también la imagen de Dios en cada criatura, hijo de Dios, en cada hombre y mujer creados a imagen y semejanza de Dios»












