El Ayuntamiento de Guía ha pedido la intervención coordinada de las administraciones ante el desalojo previsto en el entorno de la conocida como Casa de Mr. Leacock, un inmueble ocupado desde hace más de 15 años y cuya población residente ha crecido de forma notable en el último periodo. El lanzamiento judicial, solicitado por la propiedad del terreno, está señalado para el próximo 30 de junio y, por el momento, no existe una alternativa concreta definida para las personas que viven allí, de ahí que el Consistorio haya reclamado la actuación de la Delegación del Gobierno, el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria.
El gobierno local insiste en que la situación supera la capacidad de respuesta exclusivamente municipal y que, en estos momentos, la prioridad pasa por coordinar a las distintas administraciones competentes ante un posible desalojo que afecta a población vulnerable. En ese escenario, las cifras también muestran distintas dimensiones del problema: la Policía Local habla de unas 200 personas, hay 79 empadronadas en la zona y solo ocho constan como usuarias de los servicios sociales municipales. La propia nota oficial del Consistorio subraya la necesidad de activar medidas en materia de seguridad pública, atención social especializada, protección de menores, salud pública y acogida temporal.
Acceso a una vivienda digna
Sobre el papel, el asunto aparece como un procedimiento judicial sobre una ocupación prolongada en el tiempo. Sobre el terreno, sin embargo, la noticia tiene rostro. Uno de ellos es el de Tami, que vive allí desde hace cuatro años con su mujer y sus tres hijos. Su historia permite entender qué tipo de vidas quedarían en el aire si el lanzamiento se ejecuta sin una respuesta previa. Tami no habla de ese lugar como una estancia provisional ni como un refugio pasajero. Habla de una casa levantada poco a poco, de un espacio que convirtió en vivienda para su familia cuando no tenían a donde ir. Asegura que la fue acondicionando él mismo y que ha invertido mucho dinero en hacerla habitable.
Por la izquierda, Tami y Hicham en el asentamiento del edificio Mr. Leacock / José Pérez Curbelo
Su preocupación es inmediata y concreta. «¿Dónde vamos nosotros?», repite al explicar su situación. En esa pregunta caben sus tres hijos, de 2, 6 y 10 años, y una realidad que desborda el caso individual. Tami sostiene que no está allí por elección, sino porque acceder a una vivienda asequible se ha vuelto prácticamente imposible. Llegó a Gran Canaria hace más de dos décadas y dice que toda su vida está hecha aquí. Sus hijos están escolarizados, participan en la vida cotidiana del municipio y uno de ellos juega en el equipo de fútbol. Todo eso convive, sin embargo, con la incertidumbre de no saber qué ocurrirá si finalmente tienen que abandonar el lugar en el que han rehecho su vida.
El edificio está ocupado desde hace más de 15 años, mientras el total de residentes ha crecido de forma considerable
Un edificio con historia
A través de su testimonio asoma también el perfil de buena parte de quienes residen en este enclave, que aseguran que no conocían la noticia de desalojo. La mayoría son personas marroquíes. Entre ellas hay jóvenes, personas mayores, familias con menores, algunas asentadas desde hace años. Los propios residentes describen una comunidad formada en gran parte por personas que trabajan, que han echado raíces en el norte de Gran Canaria y que han acabado allí por necesidad. No presentan su situación como una opción deseada, sino como la consecuencia de un mercado del alquiler inaccesible y de la falta de alternativas reales. Asimismo, los propios residentes distinguen entre la parte baja, donde viven varias familias y donde aseguran mantener una convivencia tranquila, y otras zonas más expuestas y conflictivas. También explican que no toda la población del asentamiento es flotante: hay personas que han pasado por allí de manera temporal, pero también núcleos afincados desde hace diez años.

Edificio conocido como la Casa de Mr. Leacock en Guía. / José Pérez Curbelo
El inmueble donde se concentra esta situación arrastra, además, un interés patrimonial e histórico que sigue presente en la memoria del norte grancanario, aunque en esta historia funciona más como contexto que como eje principal. La llamada Casa de Mr. Leacock está vinculada a la antigua actividad agroindustrial de David J. Leacock, figura destacada en la historia empresarial de la comarca. El edificio y su entorno forman parte de ese legado, deteriorado con el paso del tiempo y alterado por años de abandono y ocupación. También ha habido advertencias sobre el valor histórico del antiguo rótulo vinculado a la empresa, cuya protección ha sido reclamada por colectivos patrimoniales.
De aquí al 30 de junio, Guía se enfrenta así a una doble obligación: gestionar un procedimiento que afecta a un edificio ocupado desde hace años y, al mismo tiempo, evitar que ese lanzamiento se traduzca en un daño mayor para familias que ya viven en una situación límite. En esa cuenta atrás, la pregunta que formula Tami sigue sin respuesta: dónde irán él, su mujer y sus tres hijos si finalmente tienen que marcharse.
Suscríbete para seguir leyendo











