El Celta desapareció por completo del duelo de ida de cuartos de final de la Europa League frente al Friburgo en el Europa-Park Stadion (3-0). Los alemanes dominaron el partido de principio a fin frente a un conjunto celeste que no disparó a portería. Vincenzo Grifo anotó el primer gol, con un buen disparo, ya en el minuto 10 tras un comienzo arrollador de los locales. El segundo llegó en el 32, a cargo de Niklas Beste; y el tercero, en la segunda mitad después de un córner rematado por Matthias Ginter. Los vigueses deberán transformarse en la vuelta en Balaídos para siquiera hincarle el diente a, quizás, la escuadra más completa a la que se han enfrentado este curso.
El Friburgo salió al partido volcado en ataque con un control absoluto del balón. Ya en el minuto 10, el dominio se materializó en el primer tanto de los alemanes. Vincenzo Grifo, la mayor amenaza local para el Celta, cumplió con las expectivas y firmó un golazo tras un disparo ajustado desde el borde del área.
Tras el mazazo inicial, el Celta consiguió reponerse durante un tramo y hasta recuperó el esférico, pero le duró poco. Los germanos, lejos de atrincherarse, consiguieron ampliar la distancia en el 32. Otra jugada mal defendida acabó en las botas del mismo Grifo, que le cedió el cuero desde el flanco derecho a un palmo de la portería a Niklas Beste para que este la empujara a placer en la línea de cal. Johan Manzambi pudo incluso realizar el tercero, pero se encontró con el poste después de un potente disparo dentro ya de los dominios de Radu. El conjunto celeste, irreconocible, no tiró ni una sola vez a portería durante los primeros 45 minutos.
La reanudación, a diferencia de lo ocurrido en Mestalla, no trajo consigo una revolución, ni mucho menos. Giráldez dio entrada a Jones El-Abdellaoui y Fer López ya a la salida de los vestuarios y más tarde probó con las teclas de Matías Vecino, Iago Aspas y Pablo Durán, pero nada funcionó. El Friburgó continuó gobernando la pelota frente a un equipo vigués sin identidad ni garra. En un córner en el 78, el golpe definitivo: Niklas Beste dirigió un saque de esquina para que Matthias Ginter cabezease al fondo de las mallas.
Antes de la sentencia de Los buitres, el Panda protagonizó un fuerte disparo que se marchó alto y ya en el 85, Fer López marró una ocasión clarísima. Mingueza colgó el balón y el canterano celeste, sin marcaje, remató fuera tras un gesto nada ortodoxo. Ya en las postrimerías, Lucas Höler rozó el cuarto tras picar la bola ante el portero rumano, pero se topó con el exterior de la madera.
El Celta buscará una remontada más que complicada en el choque de vuelta del próximo jueves a las 18.45 horas en Balaídos. Una cita que el celtismo esperaba con toda la ilusión posible y así se demostró con una rápida venta de todas las entradas disponibles.











